Skip to main content

Full text of "Juca-Tigre! : zarzuela en un acto"

See other formats


jJUCA-TlGREl! 


ZARZUELA  EN  UN  ACTO 


LETRA 


IDE    UsTICOL^S    GrJEòJ±3X-J±JDJ± 


SEGUNDA  EDICIOtf 


1896 


íjuca-tigre;! 


\  i. 

j  (2 


ZAÍtZUELA  EN  UN  ACTu 


LETRA 


IDE    1TIOOLAS    C3-R,^2ST^X)^. 


SEGUNDA  EDICIÓtf 


1S96 


Papeleta  volante  repartida  con  profnsioii  por  las 
calles  de  Rio  Janeiro,  para  asustar  ala  coni- 
panía  Pastor. 


Digitized  by  the  Internet  Archive 
in  2013 


http://archive.org/details/jucatigrezarzuelOOgran 


La  odisea  de  "Jw-Tigre" 


Junto  con  la  nueva  edición  de  esta  obra,  que  nues- 
tros  excelentes  vecinos  dei  Brasil  se  han  empenado  en 
levantar  á  las  esferas  de  las  más  sonadas  de  controvérsia, 
política,  internacional,  y  literária,  publicamos,  tomando 
de  la  prensa  brasilera,  oriental  y  argentina,  las  narra- 
ciones  y  detalles  que  han  dado  nueva  resonancia  á 
este  juguete  teatral,  tan  estruendosamente  recibido  en 
la  noclie  de  su  estreno,  tan  universalmente  propagado 
por  médio  de  su  primera  y  enorme  edición  (50,000 
ejemplares),  y,  finalmente,  tan  cómica  y  ruidosamente 
puesto  en  boga  por  los  inconcebibles  actos  de  fuerza, 
por  las  amenazas  públicas  de  muerte,  por  las  asonadas 
callejeras,  las  publicaciones  periodísticas,  las  proclamas 
incendiarias,  las  hojas  volantes  terrorííicas,  los  anónimos 
amenazadores,  y  la  actitud  inconcebible  de  las  autori- 
dades de  todo  órden,  ante  la  asumida  por  grupos  de 
gentes  revoltosas  contra  los  artistas  de  la  Companía 
Pastor,  que  habían  arribado  á  aquellas  playas,  confiados 
en  que  seria  una  verdad  el  dictado  de  libérrima  adju- 
dicado á  aquella  república,  y  un  hecho  el  respeto  por 
sus  leyes  que  tutelan  y  protegeu  á  todos  cuantos 
pisan  su  hermoso  suelo. 

Explotaciones ,  mezquinas,  apetitos  inconfesables, 
ódios  mal  encubiertos,  despechos  y  envidias  instintiva- 
mente sentidas,  han  movido  todo  este  cúmulo  de  actos 
groseros  y  escandalosos,  mistificando  la  opinión,  adul- 
terando los  hechos,  dtformando  la  misma  obra  de  una 
manera  estúpida  y  tonta,  para  enardecer  espírítus 
vehementes  ó  irrefiexivos,  que  se  han  puesto,  sin 
saberlo  tal  vez,  ai  servicio  de  las  más  bajas  pasiones, 
con    menoscabo  dei  bien    entendido   nombre    nacional, 


-  6  - 

de  su  propia  clignidad  ciudadana,  y  de  los  intereses 
de  gentes  que  iban  ai  Brasil  cem  la  misma  confianza 
con  que  se  puede  ir  á  cualquier  país  culto  y  civilizado 
dei  Universo. 

Compárese  la  obra  que  publicamos,  que  es  la  misma 
que  se  represento  en  el  Teatro  de  la  Zarzuela  de  Buenos 
Aires,  como  puede  comprobarse  con  los  ejemplares  que, 
aunque  raros,  se  encuentran  á  la  venta,  en  manos  dei 
público,  y  en  todo  caso,  con  el  que  queda  archivado 
en  la  casa  editora,  con  las  mistiíicaciones  que  sobre 
ella  hace  el  manifiesto  profusamente  repartido  en  las 
calles  de  Rio  Janeiro  en  los  momentos  de  la  Regada 
á  aquella  capital  de  la  Companía  Pastor,  y  saltará  en 
el  acto  á  la  vista,  la  indigna  y  cobarde  explotación 
que  se  ha  pretendido  hacer  de  este  libro,,  ante  la 
indignación  nacional,  para  lograr  el  rechazo  de  la 
Companía,  y  las  miras  dei  negocio,  que  se  proponían 
los  ya  conocidos  autores  de  esta  baja  explotación. 

Sabemos  que  el  senor  Pereira,  acaudalado  empresário 
de  Rio,  ante  quien  iban  dirigidos  los  tiros  que  tenían 
por  blanco  su  bien  repleta  bolsa,  justa  y  altivamente 
indignado,  exclamo: 

— "jJuro  por  lo  más  sagrado,  que  aunqué  tuviera 
que  perder  mi  fortuna  que  es  cuantiosa,  y  hasta  mi  vida 
que  estimo  en  mucho  más  que  todos  los  bienes  de  la 
tierra,  no  entraria  jamás  en  el  más  ínfimo  'negocio, 
con  los  bajos  autores  de  esta  cobarde  y  criminal 
explotación!'' 

Ahora  vah  los  documentos  y  relatos  publicados  por 
la  prensa  ó  por  hojas  volantes,  en  el  Brasil,  en  la 
República  Oriental  y  en  la  Argentina,  cerrando  esta 
revista  con  el  providencial  acontecimiento  de  la  lotería 
de  diez  mil  pesos  oro,  caída  en  suerte  ai  actor  Mesa 
(uno  de  los  expulsados ),  ai  dia  siguiente  de  encontrarse 
en  Montevideo,  sin  equipaje  y  sin  dinero,  pues  todo  se 
lo  habían  robado  en  su  deportación  artística  —  primer 
ejemplo  en  este  mundo  sublunar. 


Llamamos  así  mismo  la  atención  sobre  el  grabado 
mortuorio  que  insertamos,  fac-simil  exacto  dei  arrojado 
por  millares  en  las  calles  de  Rio  Janeiro  para  asustar 
á  la  Companía. 

Hemos  creído  deber  reunir  todo  en  este  pequeno 
volúmen,  como  recuerdo  histórico-literario  de  hechos 
difíciles  de  encontrar  pendent  en  ningún  punto  dei 
globo,  en  este  íin  de  siglo  xix. 

Los  Editores. 

L.AS  MANIFESTACIOttES  DE  RIO 

LA   ACTITUD   DEL    PUEBLO    Y  DE  LA  POLICIA 


TODOS  LOS  DETALLES 


De  La  Raxón  de  Montevideo  dei  18  de  Júlio  de  1869. 

A  bordo  dei   "Oropesa" 

En  el  vapor  inglês  "Oropesa"  de  la  línea  dei  Pacífico,  lle- 
garon  ayer,  (27  de  Júlio),  como  lo  anunciamos  en  nuestra  edi  - 
ción  de  la  tarde,  las  dos  compaíiías  organizadas  por  el  empre- 
sário Pastor  para  dar  en  Rio  Janeiro  una  serie  de  representaciones 
alternadas  de  zarzuela  y  ópera  espaíiola,  y  cuyo  inmediato 
regreso  ai  Rio  de  la  Plata  ha  sido  motivado  por  los  sucesos  de 
que  oportunamente  dió  cuenta  el  telégrafo. 

Deseando  completar  los  informes  ya  conocidos,  con  la  na- 
rración  de  las  mismas  víctimas  de  tan  estrana  aventura,  nos 
trasladamos  de  maílana  á  bordo  dei  mencionado  trasatlán- 
tlántico. 

Allí  estaban,  Lola  Millanes,  Gil,  Mesa,  Maiquez,  el  senor 
Oliva,  representante  de  la  empresa  y  los  ciem  ás  artistas  que 
forman  la  companía  de  Zarzuela  dirigida  por  Enrique  Gil,  y 
la  que  iba  á  cargo  dei  maestro  Bocalari  á  representar  la  Do- 
lores- 

Todos  vienen   sumamente    impresionados  por  las  manifesta 
ciones    hostiles    de  que  fueron   objeto,   no  acertando  todavia  á 
explicarse  como  han  podido  escapar   ilesos  ai  furor  de  la  po- 
blación  fluminense,  que    creían    una   de  las  más  cultas  de  esta 
parte  de  la  Amériea  dei  Sur. 


lia    llegada    ú    Rio 

— Vds.  no  se  imaginan,  nos  dijo  el  seíior  Oliva,  las  que  hemos 
p asado ! 

Salimos  de  aqui,  ó  mejor  dicho,  de  Buenos  Aires,    sin  sos 
pechar  nada  de  lo  que  nos  esperaba,  v  llegamos  á  Rio,  despues 
de  un  viaje  expléncliclo,  deseosos  de    bajar  á  tierra  para  empe 
zar  nuestras  tareas.  Pêro  no  bien  hubo   f ondeado  el  Ibéria  en 
el  puerto,  y  una  vez  visitado  por  la  autoridad  sanitária,  se  pre 
sento  un  oficial  de  policia,  acompanado  de  dos    ó  três  guardiãs 
civiles,  á  pedimos  que  si  el  £v,  Pastor  y    el  actor  Gil   se  en- 
contraban   á  bordo,  los   hicieramos^  trasladar  á  uno  de  los  va 
pores   que  debian  partir  para  el    Rio    de    la   Plata,    pues  de  lo 
contrario  no   podría   la  autoridad    responder  de  la  vida  de  los 
d  emas  artistas  Cjue  se   encontraban  á  bordo.  Como    no  nos  ex- 
plicáramos el  por  qué   de   esa  extrafla  determinación,  el  oficial 
de  policia  nos  hizo  saber  entonces  lo   que    pasaba.  Los  alum- 
nos  de  la  Escuela  Militar,  en    unión  con  los  estudiantes    uni 
versitarios  y  muchas  personas  dei  pueblo,  esperaban  en  el  muelle 
de  pasajeros  la  llegada  de  la  compauia  para  hacerle  una    ma- 
nifestación  hostil,  por  haber  sido  la  que  interpreto  hace  dos  anos 
en  Buenos  Aires,  la  pieza  "Jucá  Tigre"  dei  sefíor  Nicolás  Gra- 
nada. 

Los  ânimos  estaban  muy  exaltados,  segun  el  funcionário  de  po- 
licia, y  eso  podia  dar  lugar  á  un  serio  conflicto,  si  con  los  demás  acto- 
res bajaban  el  empresário  Pastor  y  el  senor  Gil,  contra  los  cuales, 
sobre  toclo,  parecia  animada  la  población  de  las  peores  intencio 
nes.  Le  respondi  sin  vacilar  ai  oficial  que  el  seiíor  Pastor  no  se 
encontraba  á  bordo,  y  que  el  senor  Gil  no  liaria  lo  que  se  le  incli- 
caba;  quehabía  sido  contratado  para  trabajar  con  sus  companeros 
en  Rio  Janeiro,  y  que  creia  de  su  cleber  no  sustraerse  por  ningún 
pretexto,  á  sus  obligaciones.  A  esto  se  me  replico  de  nuevo,  que 
la  policia  no  podia  responder  de  nada  y  que  yo  mismo,si  queria 
evitar  cualquier  contratiempo,  me  guardara  bien  de  decir  que  vé- 
nia en  representación  dei  senor  Pastor.  Entretanto,  mientras  yo 
me  entendia  con  la  policia,  unos  cuantos  individuos  de  mal  aspec- 
to llegados  en  botes,  poço  antes,  habían  saltado  á  bordo  con  aire 
amenazador.  El  comandante  dei  vapor  los  obligó  inmediatamente 
á  que  volvieran  á  sus  embarcaciones,  y  como  ya  no  había  tiempo 
que  perder,  nos  dispusimos  á  bajar  á  tierra. 

El  «loseml>ar«iiie 

De  acuerdo  con  la  policia,  resol vimos  desembarcar  lejos  dei 
muelle  de  pasajeros,  y  así  lo  hicimos. 

En  el  mueíle  había  mucha  gente,  pêro  se  contentaron  con 
miramos  pasar   sin    proferir  ninguna  amenaza,  Del  puerto  nos 


dirigimos  ai  teatro  Santa  Ana,  unos  en  coche,  otros  á  pié,  evi  • 
tando  las  calles  centrales  á  fin  de  resolver  con  el  empresário, 
seuor  Pereira,  lo  que  debía  hacerse.  Allí  me  enteró  este  caba- 
llero  de  la  reunión  de  la  víspera,  en  la  que  se  había  resuelto 
que  ninguna  de  las  compaíiías  trabajara  en  Rio.  Pêro  cuando 
estábamos  reunidos  en  el  interior  dei  teatro,  nos  vinieron  á 
avisar  que  una  gran  cantidad  de  pueblo  se  había  estacionado 
en  la  calle,  profiriendo  gritos  amenazadores  contra  nosotros,  y 
esperando  nuestra  salida.  La  policia  se  encargo  de  disolver  á 
los  manifestantes,  y  cerca  ya  de  anochecer,  pudimos  salir  á  la 
calle. 

Dificultades  para  encontrar  alojaniiento 

Entretanto,  no  sabíamos  donde  ir  en  busca  de  alojaniiento. 
En  algunos  hoteles  se  negaban  á  recibir  á  los  artistas,  por  te- 
mor de  un  asalto  por  parte  de  los  estudiantes  y  de  los  cadetes 
de  la  Escuela  Militar,  que  eran  los  irás  exaltados  y  á  quienes 
no  se  había  logrado  convencer  de  que  Pastor  no  estaba  con 
nosotros. 

La  policia  me  había  propuesto  que  las  mujeres  que  forman 
parte  de  la  companía,  fueran  en  comisión  á  ver  á  los  alumnos 
de  la  Escuela  Militar  para  peclirles  disculpas  por  las  ofensas 
inferidas  &l  pueblo  brasilero  con  la  representación  de  Juca-Tigre, 
y  obtener  cie  ellos  que  los  dejaran  trabajar,  para  de  ese  modo 
resarcirse  de  los  gastos  dei  viaje. 

Rechace  indignado  esa  indicación  humillante,  y  me  puse  en 
camino  á  fin  de  buscarles  acomodo  á  los  companeros,  lo  que 
después  de  mucho  trabajo  pude  por  fin  conseguir,  gracias  á  los 
ofrecimientos  de  dos  ó  três  compatriotas  que  se  llevaron  á  sus 
casas  á  los  que  no  habían  hallado  alojaniiento. 

A  Gil  tuve  que  esconderlo  en  los  aposentos  de  una  actriz 
espanola,  donde  lo  tuve  bajo  liave  hasta  el  dia  siguiente,  para 
evitar  que  se  fuera  á  la  calle  y  diera  orígen  con  su  presencia  á 
algún  conílicto. 

Una  visjja  íniportnna 

Después  de  arregladas  las  cosas  convenientemente,  me  fui  á 
un  hotel  cerca  dei  teatro,  y  estaba  en  lo  mejor  de  mi  primer 
sueiío,  cuando  se  me  presentó  el  dueíio  dei  estabiecimiento  á 
decirme  que  siete  indivíduos  de  mala  catadura  me  estaban  es  - 
perando  en  la  puerta  y  deseaban  hablarme  para  pedirme  uma 
satisfação,  porquê  yo  era  el  seflor  Pastor,  y  había  insultado  ai 
Brasil,  haciendo  representar  una  obra  llena  de  impropérios  con- 
tra ese  país. 

■  Me  limite  á  responderle  ai  hotelero  que  no  me  moveria  de 
mi  cuarto  y  alli  me  quede  dispuesto,  para  el  caso  que  vinieran 
á  molestarme,  á  hacer  uso  de  mi  revólver.  Felizmente  la  noche 
se  pasó  siii  el  menor  incidente. 


-  10 


Otros  incidentes 

Al  dia  siguiente,  supe  antes  de  embarcarme,  que  el  secreta- 
rio de  la  compaiiía  de  ópera  y  su  seílora,  habían  estado  á  punto 
de  ser  víetimas  cie  un  atentado  en  el  restaurant  donde  comían. 
Las  personas  que  allí  se  encontraban  supieron  que  ambos  per- 
tenecían  á  una  de  las  companías  contratadas  para  el  Santa  Ana, 
y 'sin  entrar  en  más  averiguaciones,  empezaron  á  amenazaiios. 
Al  principio  no  hicieron  caso;  pêro  la  cosa  se  iba  poniendo  fea, 
y  no  Inibo  más  remédio  que  abandonar  el  local  por  una  puerta 
ciei  fondo. 

Lo?  clientes  de  la  casa,  habían  exigido  de  su  dueiío  esa  sa- 
tisfacción  á  su  honor  ofendido  por  la  presencia  de  las  dos  artistas 
culpables  de  pertenecer  á.  la  empresa  Pastor. 

Mesa  tambien  se  vió  de  noche  en  sérios  aprietos  para  librarse 
de  un  grupo  cie  estuciiantes  ctue  lo  detuvo  en  la  calle  de  Ouvidor, 
donde  tuvo  la  imprudência  de  presentarse. 

Su  ingenio  lo  salvo,  quién  sabe  de  que  amargo  trance!  A  las 
preguntas  que  le  dirigieron,respondió  en  italiano,  mostrándose  sor- 
prendido  cie  que  lo  confundieran  con  la  persona  indicada,  y  no 
bien  logro  convencer  á  sus  interlocutores  de  que  era  un  genovês 
que  nada  tenía  que  ver  con  los  artistas  contratados  para  el  Teatro 
Santa  Ana,  escumo  el  bulto,  alejándose  cie  las  cailes  más  con- 
curridas . 

]La  partida 

En  fin,  gracias  á  Dios,  pudimos  embarcamos  en  el  Oropesa, 
después  de  una  noche  llena  cie  agitaciones  y  sobresaltos,  prote- 
gidos por  la  policia  que  nos  acompanó  hasta  el  muelle,  á  donde 
llegamos,  como  ai  desembarcar,  en  médio  de  unos  cuantos  grupos 
de  personas  dei  pueblo  que  nos  miraban  con  aire  amenazador. 
Si  hemos  salvado  el  pellejo,  eso  se  debe  á  un  inilagro,  pues  la 
misma  autoridad  nos  declaro  que  en  caso  cie  un  atentado,  no  po- 
dría  disponer  de  los  guardiãs  civiles,  que,  en  circunstancias  como 
aquella,  suelen  hacer  causa  común  con  el  pueblo.  Vdes.  no  se 
figuran  el  furor  cie  que  estaban  animados  aquellos  hombres  con- 
tra nosotros.  Por  las  cailes  se  repartían  pequenos  carteies  rosados 
en  el  que  se  veia  una,  cala  vera  rodeada  de  tibias  humanas,  entrela- 
zadas  con  puhales   y  debajo  esta  inscripeión:    j castigo! 

Creo  que  Maiquez  tiene  uno. 

I«os  carteies    fúnebres 

El  seíior  Maiquez  nos  ha  ensenado  en  efecto  ese  extrano  espé- 
cimen litográfico  que  conserva  como  un  recuerdo  de  su  viaje  á 
Rio,  y  dei  cual  no  se  desprenderia  dice,  á  ningún  precio. 

Como  si  no  basatra  el  reparto  por  las  cailes  de  ese  anuncio 
fúnebre  y  amenazador,  los  organizadores  de  la  manifestación  con- 


.     — 11  — 

tra  lacompaííía  Gil,  los  hicieron  publicar  en  los  diários  de  niayor 
circulación. 

En  la  cuarta  página  dei  Jornal  do  Commercio,  el  mas  formal 
y  antiguo  de  los  órganos  de  la  prensa  fluminense,  puede  verse  la 
copia  de  uno  de  ellos. 

lia  causa  «le  todo 

El  seilor  Oliva,  lo  mismo  que  los  demás  artistas  de  la  com- 
paiiía  de  zarzuela,  creen  que  la  manifestación  de  que  han  sido 
objeto,  fué  preparada  desde  aqui  por  un  periodista  fluminense 
que  hace  tiempo  reside  en  Montevideo.  Ese  caballero  había  con- 
tratado en  sociedad  con  un  empresário  de  Buenos  Aires,  á  la 
Millanes,  á  Gil,  Mesa,  y  algunos  artistas  más  para  dar  una  série 
de  representaciones  en  Rio  de  Janeiro;  pêro  como  no  diera  cum- 
plimiento  á  la  parte  material  de  las  obligaciones  contraídas,  #  la 
cosa  quedo  en  nada.  Después  de  eso,  á  instancias  dei  sefior  Pereira, 
se  formo  en  Buenos  Aires  el  elenco  de  la  troufipe  que  tomo 
pasaje  en  el  Ibéria,  y  en  la  que  íiguraban  aquellos  mismos  artis- 
tas. Pêro  antes  que  ellos  se  embarcáran  aqui,  habían  sido  en- 
viados á  Rio  de  Janeiro  numerosos  ejemplares  de  una  proclama 
en  português,  pêro  impresa  en  el  Rio  de  la  Plata,  y  en  la  cual 
se  hace  la  historia  de  la  representación  de  Jucá  Tigre,  dando  á 
conocer  ei  nombre  de  los  actores  que  estrenaron  la  pieza. 

El  Pasqnin 

«Sigue  en  este  mes  para  Rio  de  Janeiro, — dice  el  cartel, — 
debiendo  embarcarse  el  dia  15  en  Buenos  Aires,  una  compa- 
nia  de  zarzuela  espanola,  que  va  á  trabrjar  en  el  teatro  Santana, 
y  cuyo  empresário  es  un  tal  F.  Pastor,  el  más  encarnizado 
enemigo  dei  Brasil  en  el  Rio  de  la  Plata.  Llegó  á  tal  punto 
la  odiosidad  gratuita  de  Pastor  contra  nuestro  pais,  que  el  ano 
pasado  encargo  ai  seilor  Nicolás  Granada,  una  pieza  ó  cosa 
parecida  contra  el  Brasil,  á  fin  de  que  su  compania  la  llevará 
á  la  escena. 

Los  actos  de  heroísmo  practicados  por  los  brasiieros,  unos 
florianistas,  otros  federalistas,  que  en  lucha  abierta  se  batian 
ya  en  la  bahia  de  Rio  de  Janeiro,  como  en  los  Estados  de  Rio 
Grande,  Santa  Catalina  y  Paraná,  cada  cual  más  valieníe,  de- 
fendiendo  _  con  valor  su  causa,  ya  de  la  revolución  como 
de  la  legalidad,  fué  el  motivo  que  Granada  tomo  para  tema 
de  ridículo  contra  el  Brasil  y    los  brasiieros. 

La  pieza  fué  anunciada  á  los  cuatro  vientos  en  vistosos 
carteies  para  representarse  en  el  Teatro  de  la  Comedia,  figu- 
rando en  la  lista  de  personajes  que  en  ella  tomaban  parte, 
los  artistas  Enrique  Gil,  Francisco  Mesa  y  otros,  alentados 
por  el  célebre  Pastor. 

En  la  primera  noche  de  representación,  el  teatro  rebosaba 


-  12  - 

de  espectadores,  la  mayor  parte  argentinos,  ávidos  de  oii  los  in- 
sultos contra  nuestro  país,  tal  es  el  amor  que  nos  profesa  ese 
pueblo.  Asistían  ai  espectáculo  três  brasileros  que  se  hallaban 
en  esa  ocasión  eu  Buenos  Aires,  y  que  quisieron  presenciar 
aquella  monstruosidad!  En  el  intervalo  dei  primer  acto,  levántá- 
ronse,  é  indignados  protestaron  contra  las  ofensas  é  insultos 
arrojados  sobre  el  Brasil  y  nuestros  hombres.  Una  turbamulta 
de  canallas,  dominados  por  el  ódio  que  tienen  á  nuestro  país 
(nacion  siempre  generosa  y  hospitalaria  pai  a  todo  extranjero  que 
la  procura)  agredió  cobardemente  á  aquellos  dignos  compatrio- 
tas nuestros,  hisultándolos,  y  habría  atentado  sin  duda  contra 
sus  vidas,  si  la  policia  no  se  hubiéra  presentado  á  tiempc>. 

Esos  três  brasileros,  cuyos  nombres  no  tenemos  autorización 
de  revelar, — dos  eran  florianistas  y  uno  federalista, — demostra- 
ban  con  ese  noble  ejemplo  de  civismo,  que,  lejos  de  la  pátria,  se 
olvidan  las  opiniones  políticas,  cuando  se  trata  de  reprimir  ofen- 
sas tan  vilmente  inferidas. 

Ellos  eran  apenas  três;  entretanto,  los  cobardes  que  les  agre- 
dían  se  contaban  por  cientos,  teniendo  así  que  ceder  á  la  fuerza 
bruta. 

Los  espetáculos  continnaron  algunas  noches  sin  que  las  au- 
toridades impidiesen  ai  tal  empresário  Pastor,  que  henchia  su 
bolsa  á  costa  de  los  insultos  lanzados  contra  mi  país  americano. 

En  los  entreactos,  los  vendedores  anunciaban  en  alta  voz  la 
venta  dei  libreto  con  estas  palabras:  El  libreto  contra  los  ma- 
cacos brasileros  ã  cincuenta  centavos!  Las  ediciones  se  agotaban, 
y  los  espectdcidos  henchíanse  de  una  turba  que  remedaba  nues 
tro  idioma  en  apartes  ridículos,  porque  los  cómicos  representa- 
ban  dei  mismo  modo,  hasta  que  nvestra  Legación  Jiubo  de  pasar 
una  nota  enérgica  cd  gobierno  argentino,  qne  aiendiendo  la  jn-sta, 
reclamaciÓJi,  mando  prohibír  la  repre^entación  de  la  célebre  co 
media  y  destruir  las  libretos  (pie  se  encoidrasen. 

Sin  embargo,  eso  sucedió  despues  de  haber  sido  vendidos 
veinte  mil  ejemplares  y  cuando  el  autor  y  el  empresário  habían 
henchiclo  sus  raquíticos  bolsillos.  "  En  esa  pieza,  Peixoto  era 
"  representado  por  el  tipo  de  Escupe  balas;  Castilho,  por  Trone 
"  o  mondo;  Custodio,  por  Mulato  fanfarrón;  el  almirante  Gon- 
"  çalves,  por  Jugador  de  oficio;  Juca-Tigre,  por  Carnicero  Bar- 
u  boza;  Cassiano  do  Nascimento,  por  Bobo  alegre  dei  ministério 
"  y  otros.  Nuestro  ejército  era  representado  por  unos  cuantos 
"  negros  harapientos,  y  nuestro  país,  nuestro  querido  Brasil, 
u  por  mi  macaco  que  se  presentaba  en  la,  escena  para  iiacer 
"  gestos  grotescos,  que  la  caualla  ce?.ebraba  con  estrepitosas 
"  carcajadas  ". 

Pues  bien,  esa  companía  es  la  misma  que  va  á  trabajar  en 
el  teatro  <  Santana  de  Rio  Janeiro,  y  álguien  ponderando  ai 
empresário  Pastor  su  audácia  de  ir  ai  Brasil,  respondió  cinica- 
mente estas  palabras  textuales :  De  los  brasileros  solo  quicro 
la  plala  y  nada  más. 


Entretanto,  el  artista  espaílol  Eliseo  San  Juan,  solo  porque 
en  un  teatro  de  Buenos  Aires  no  guiso  cantar  el  himno  argen- 
tino, en  el  cual  hay  un  verso  alusivo  en  contra  de  su  país, 
fué  agredido  y  maltratado  por  cl  pueblo  argentino,  escapando 
■milagrosamente,  teniendo  casi  que  huir  con  su  esposa;  la  ar- 
tista Clotilde  Perales,  para  Espana,  á  fm  de  evitar  mayores 
disgustos. 

Un  pueblo  que  es  tan  celoso  por  sus  brios,  debiera  ser  el 
primero  en  saber  respetar  los  de  los  otros. 

Ahí  queda  la  narración  dei  hecho,  motivo  de  este  impreso. 
Mostremos  dignos  compatriotas,  que  el  brasilero  tiene  brio  y  la 
lección  que  merecen  Pastor  y  sus  audaces  artistas,  debe  ser  pro- 
vechosa. 

Los  brasileros  dei  Rio  de  la  Plaia  esperan  y  coníian  en  los 
dignos  brasileros  de  Rio  Janeiro  sin  distincion  de  partidos,  que 
sabrán  dar  una  leccion  á  esos  cobardes  detractores  de  nuestro 
país. 

A  la  juventud  brasilera  especialmente  nos  dirigimos. 

La  dignidad  dei  Brasil  exije  una  reparación. 

Nosotros  descansamos  en  vuestro  patriotismo.— Júlio  5  de 
1896.— Los  brasileros  residentes  en  el  Rio  de  la  Plata. 

I<o  «i^ae  clice    el   seiior  Granada 

Despues  de  conversar  con  los  artistas  de  las  dos  companías' 
nos  acercamos  ai  seiior  Granada,  que  como  se  sabe  es  el  autor 
dei  "Juea-Tigre". 

Rió  grandemente  cuando  le  referimos  lo  que  aseguraba  el 
manifiesto  sobre  su  obra. 

—No  hay  en  todo  eso  una  palabra  de  verdad,  dijo,  y  se 
conoce  que  el  que  ha  dado  los  datos,  ó  es  un  fumista  6  una 
persona  que  no  tenia  otro  objeto  que  daííar  á  los  pobres  artistas 
que  iban  á  Rio  con  la  honrada  idea  de  ganarse  la  vida. 

En  mi  juguete  cómico,  que  no  tenía  ni-  remotamente  la  idea 
de  ofender  ai  pueblo  brasilero  sino  de  criticar  vicios  y  exage- 
raciones  de  carácter  dignos  de  correctivo,  alli  y  en  cualquier  parte, 
no  figuraban,  ni  por  lejana  alusión,  ninguno  de  los  hombres 
distingaidos  y  notables  á  que  se  refiere  el  proclamista  patriotero. 

No  habían  tales  monos  caricaturando  á  aquella  nacionalidad. 

Se  vé  que  el  autor  dei  manifiesto,  ni  ha  visto,  ni  ha  lei  do 
mi  libreto. 

La  sola  circunstancia  de  asegurar,  según  Vd.  dice,  que  el 
"Jucá  Tigre"  tenía  mas  de  un  acto,  revela,  adernas  de  las  otras 
inexactitudes   á  que  me  he  referido,   lo   que  acabo   de  decir. 

Hay  una  porción  de  datos  que  dan  fuerza  de  evidencia  á 
esto  mismo. 

El  dei  manifiesto  asegura  en  su  referencia,  que  la  obra  en 
cuestión  se   dió  no    sé    cuantas  veces  entre  los   aplausos  de  la 


-  14  - 

canalla  porteíla  (tales  son  sus  palabras)  y  que  solamente  cuando 
el  Ministro  Brasilero  pasó  una  nota  enérgica  ai  gobierno,  se  pro- 
hibieron  sus  representaciones. 

Todo  eso  es  falsísimo. 

Jucá  Tigre  no  se  dló  sino  una  sola  vez. 

El  gran  desórden  se  produjo  en  el  vestíbulo  dei  teatro  de  la 
Zarzuela,  y  más  que  por  un  silbido  ahogado  que  se  dejó  oír  en 
médio  á  los  ruidosos  aplausos,  por  motivos  políticos  con  atingen- 
cias  á  la  revolución  que  acaba  de  tener  lugar  en  Buenos  Aires, 
y  cuyo  recuerdo  no  creo  oportuno  suscitar  nuevamente,  siendo 
como  es  conocido  allí  este  hecho  por  todo  el  mundo. 

sso  se  quejó  nadie. 

No  hubo  una  sola  línea  de  nadie  reclamando  contra  la  re- 
presentación.  _  ' 

Era  entonces  ministro  de  Relaciones  Exteriores  el  doctor 
don  Eduardo  Costa,  y  preguntándole  yo  un  dia,  si  aunque  más 
no  fuera  en  conversaciones  privadas,  el  Ministro  Brasilero  había 
lieclio  alguna  alusión  á  la  obra,  se  eclió  á    reir  y  me  contesto : 

— Es  bastante  hombre  de  mundo  y  excelente  diplomático  mi 
colega,  para  embarcarse  en  esas  cosas  que  podian  poner  á  su 
pais   y  á  él  en  ridículo 

Adernas,  desde  que  la  obra  no  menta  para  nada  las  insti- 
tuciones  ni  las  autoridades  brasileras,  satirizando  tau  solo  tipos 
que  aun  creemos  que  no  existen  sino  en  la  fantasia  de  las 
gentes  de  buen  humor,  seria  poço  sério  que  la  legación  y  la 
cancilleria  se  ocupáran  de  estas  cosas,  que,  por  el  lado  de  la 
moral  y  las  buenas  costumbres,  están  reglamentadas  por  las 
leyes  mumcipales,  y  por  el  lado  literário  pertenecen  en  abso- 
luto á  los  dominios  de  la  crítica." 

Los  ejemplares  no  se  destruyeron  tampoco  por  la  mano  dei 
verdugo,  como,  recordando  escenas  de  la  vida  de  Galileo,  ó  más 
alegremente  de  Boccacio,  inventa  el    hombre  dei  manifiesto. 

Se  vendieron  si,  y  se  vendieron  en  cantidad  de  cincuenta 
mil  ejemplares,  (50.000)  en  números   redondos. 

I  Qué  más  puedo  decir  á  usted,  mi  amigo,  concluj^ó  amable- 
mente  el  senor  Granada,  nunca  soíié  que  una  verdadera  tonte- 
ría.  escrita  en  horas,  sin  pasiones  que  yó  jamás  he  sentido  contra 
nadie  y  menos  contra  _un  pueblo  porei  que  no  abrigo  ■  rencor, 
temendo  entre  sus  hijos  muchos  amigos  con  cuya  amistad  me 
honro,  y  á  cuyo  lado  he  pasado  horas  de  intimidad,  de  penú- 
rias y  de  triunfos,  en  la  gloriosa  campana  dei  Paraguay,  nunca 
soné,  decía,  que  esa  pochade  fugaz,  jemela  de  u  Tabardillo  ", 
"  Los  Brigantes  ",  ó  cualquier  otra  obra  por  el  estilo,  por  las  que 
nó  ha  llegado  á  mi  noticia  que  nadie  se  haya  enojado,  hubiera 
tenido  la  fatal  virtud  de  conmover  á  un  pueblo  entero,  y  de  hacer 
expulsar  despues  de  dos  anos  de  muerta,  á  una  pobre  troupe  de 
artistas,  que  abrigaban  la  idea  Jeque  les  era  lícito  trabajaren  una 
tierra  constituída  baj o  el  símbolo  y  los  princípios  de  la  libertad. 


—  15  — 


A  PROPÓSITO  DEL  PASQUMERÍ 


Un  diário  de  Rio  de  Janeiro,  O  Paiz  que  está  á  la 
cabeza  dei  periodismo  verdaderamente  intelectual  de 
aquella  capital,  le  propina  los  siguientes  zurriagazos 
ai  autor  de  los  pasquines  mandados  por  él  desde  aqui 
para  promover  ese  escândalo. 

Dice  O  Pau  dei   17  cie  Júlio: 

"  El  apoderado  de  la  empresa  de  Luis  Pereira  tuvo  en  el 
Rio  de  la  Plata  un  intermediário  oficioso;  ese  individuo,  una 
vez  organizada  la  compaíiía  por  el  ageute  Pastor,  que  el  mismo 
recomendo,  exigió  como  pago  de  sus  servicios  de  intermediário 
el  interés  de  cinco  por  ciento  en  las  ganâncias  de  la  empresa 
en  esta  capital.  Habiendo  sido  rechazado  en  esa  sociedad  dicho 
individuo,  mando  imprimir  los  boletines  que  son  conocidos  por 
su  larga  diseminación  en  esta  ciudad,  con  el  fin  de  perjudicar 
á  la  empresa. 

Una  tal  especulación  que  dió  lugar  á  venganzas  de  intereses 
entrevistos  y  no  realizados,  no  debe  encontrar  éco  en  l$)s  cora- 
zones  generosos  dei  pueblo  fluminense. 

Esta  es  la  verdacl,  y  como  tal  debemos  proclamaria,  ai  ob- 
jeto  de  evitar  una  clamorosa  mjussticia." 

El  mismo  número  de  O  Pai 2  publica  el  siguíente 
telegrama  de  su    cOrresponsal  cie  Buenos  Aires: 

"En  el  "Ibéria"  ha  partido  con  destino  á  Rio  Janeiro  la 
compartia  de  opereta  y  zarzuela  contratada  por  el  empresário 
Pereira  para  el  teatro  Santana. 

"Los  enemigos  dei  referido  empresário,  todo  lo  han  keeho 
para  evitar  la  partida  cie  las  companias,  compuestas  de  los  me- 
jores  artistas  de  todos  los  teatros  de  esta  capital. 

Mientras  tanto,  dichos  artistas  han  partido,  declarando  con- 
fiar en  la  gentileza  y  galanteria  de  los  brasileros. ". 


HASTA  LA  PROVIDENCIA 

Hasta  !a  Providencia  parece  que  hubiera  querido 
mostrar  su  indignación  por  las  injusticias  cometidas 
contra  los  pobres  actores  expulsados,  premiando  á  al- 
guno  de  ellos  de  la  manera    verdaderamente    sorpren- 


-  16  — 

dente  que  va  á  verse,  segúu  el  relato  de  La  Razòn 
de  la  tarde  de  Montevideo,  en  su  número  dei  28  de 
Júlio.  —  Dice  a  si: 

JUCA-TIGRE— jffASCOTA 


Hay  que  creer  en  lo  providencial  cuando  acaecen  hechos 
como   el  que  vamos  á  narrar. 

Todo  el  inundo  sabe  como  f  ueron  expulsados  de  Kio  de  Ja- 
neiro los  artistas  de  le  Companía  Pastor,  por  el  crímen  de 
haber  puesto  en  escena  en  Buenos  Aires,  este  empresário,  dos 
anos  há,   la  zarzuela  Jucá  Tigre. 

Enfre  los  deportados,  se  encontraba  el  simpático  y  popular 
actor  selíor  Mesa. 

Llegó  anteayer  con  los  demas  companeros  mártires,  los  cua- 
les  siguieron  viaje  para  Buenos  Aires,  quedándose  él  por  un 
dia  en  esta  ciudad  en  donde  tiene  su  família. 

Por  la  tarde,  estando  en  el  colmado  donde  se  hallaba  antes 
ubicada  la  Bodega  dei  senor  Orejuela,  jugando  una  partida  de 
naipes  con  un  amigo,  se  le  ocurrió  comprar  un  billete  de  lo- 
tería  á  un   lotero  que  se  lo   ofrecia  con  insistência. 

Cuen|a  Mesa,  que  la  noche  antes,  viniendo  en  viaje,  habia 
soiíado  que  adquiria  un  billece,  marcado  con  su  nombre  y  ha- 
ciendo  la  intención  de  regalárselo  á  su  hijito  á  quien  idolatra, 
terminando  el  sueno  con  el  sorteo  de  la  loteria  en  el  que  su 
número  salia  premiado  con  diez  mil  }oesos. 

Ayer  se  encontraba,  con  los  mismos  amigos  de  la  víspera  en 
el  Butucudo,  reíiriéndoles  con  su  gracia  ingénita  las  peripécias 
de  su  Odisea,  cuando  acerto  á  pasar  un  muchacho  vendedor  de 
loteria  con  el  extracto. 

Cási  maquinalmente  se  lo  pidió  ai  lotero,  y  pasó  por  él  la 
mirada  indiferente,  deteniéndose  de  improviso  en  los  prémios 
gordos. 

Una  nube  atravesó  por  sus  ojos.  Creia  haber  visto  mal. 

— iQjUe  te  sucede?^  le  dijeron  sus  companeros. 

—Nada,  dijo  sonriendo  y  serenándose: 

Creo  que  me  he  sacado  algo. 

— i  Como ! 

—Si;  creo  que  me  he  sacado  la  grande. 

— i  Vaya !  esclamaron  todos  echándose  á  reir. 

—No;  no  es  broma,  dijo  Mesa  perfectamente  tranquilo.  Mi- 
ren  ustedes  y  saco  dei  boísillo  su  billete. 

i  Era  el  14153  ! 

I  Se  había    sacado  diez  mil  pesos   oro.    La  suerte  mayor  ín- 
tegra ! 

No  trataremos  de  describir  la  escena  que  se  siguió  á  esta 
inesperada  revelación  de  su  fortuna. 


-  17  — 

Fué  ai  Banco  Francês,  deposito  allí  lo  principal  de  la  suma 
en  nombre  de  su  hijo,  sacando  algunos  pesos  para  los  gastos 
dei  momento,  pues  hasta  sus  baules  habían  desaparecido  en  la 
violenta  expulsión  de  la  metropoli  ílmninense. 

En  seguida  penso  en  sus  amigos;  en  celebrar  el  aconteci- 
miento  que  tan  inopinadamente  lo  hacía  capitalista. 

Desde  luego,  su  primer  pensamiento,  después  de  su  família, 
fué  para  Nicolás  Granada,  el  que  por  una  sucesión  de  aconte- 
cimientos  venía  á  resultar  dándole  aquella  suerte,  pues  sin  el 
Jucá  Tigre  no  habría  sido  expulsado  de  Rio,  y  permaneciendo 
allí,  no  habría  comprado  el  billete  premiado  luego  con  la  suerte 
gorda. 

Lo  maneio  invitar  para  una  comida  íntima  é  improvisada 
en  la  Rotisserie  Charpentier  ;  invitó  tambien  á  Samuel  Bli- 
xen,  el  héroe  literário  dei  dia,  designo  un  puesto  en  su  mesa  á 
Teófilo  Sanchez,  Delgado,  Hilaire,  Lastra  y  otros  de  sus  com- 
paiíeros  y  amigos,  mando  buscar  á  su  familia,  ignorante  de 
todo  lo  que  habia  acaecido,  y  á  las  7  1/2  p.  m.  todas  aquellas 
personas  tomaban  sus  asientos  en  el  comedor  interior  de  la 
Rotisserie,  en  donde  se  les  sirvió  una  buena  comida,  rociada 
de  escelentes  vinos,  finalizada  con  esquisitos  postres,  café  lico- 
res y  cigarros,  y  amenizada  con  los  propósitos  más  espirítua- 
les  y   graciosos  que  se  puedan  imajinar. 

Brindaron  casi  todos. 

Cariíiosas  y  sentidas  palabras  atestiguaron  una  vez  más  la 
simpatia  que  sienten  todos  los  que  conocen  á  Mesa,  por  el 
genial  artista  y  el  cumplido  caballero. 

Reasumiendo  todos  los  bríndis,  Granada  ai  retirarse  tomo  la 
copa,  y  dijo  más  ó  menos  : 

«  Quiero  espresar  el  verdadero  placer  que  siento  ai  ver  como 
la  suerte  ha  venido  providencialmente  á  convertir  en  algo 
útil  y  equitativo  lo  que  nació  sin  malquerencia  ni  rencor,  asi 
como  sin  méritos  positivos,  en  un    momento  de  buen   humor. 

"  Me  refiero  á  mi  obra,  tan  mal  'juzgada  por  los  que  hacen 
de  ella  paclrón    de   ofensas. 

"  Esa  obra  á  promovido  el  viaje  de  retorno  de  nuestro  que- 
rido amigo,  y  ese  retorno  entre  nosotros  le  ha  dado  ocasión 
para  adquirir  un  número  de  la  loteria  de  Caridad  que  la  snerte 
en  sus  ocultos  y  misteriosos  desígnios,  habia  elegido  como  ven- 
cedor. 

"  Es  una  compensación  que  levanta  de  mi  espíritu  una  parte 
dei  pesar  que  me  habia  causado  la  narración  de  las  peripiecias 
pasadas  indirectameete  por  mi  culpa,  en  Rio  de  Janeiro,  por  estos 
artistas. 

"  Ahora  bien  :  dice  Mesa,  que  su  suefío  le  habia  revelado 
esta  fortuna,  dedicándosela  á  su  tierno  hijito. 

"  Ya  que  el  sueno  se  ha  convertido  en  realidad,  que  sea 
verdacl  también  la  dedicatória  sofiada. 


-  IS  -    , 

"  Ese  dinero  es  de  este  niíio. 
: "  "  Que  esta  comida  sea  el  primero  y  último  gasto  festivo  que 
se  haga  de  esos  dineros,  que  deben  destinarse  á  asegurar  ei  por- 
venir  de  este  niíio,  y  asi,  Jucá  Tigre  que  podrá  haber  servido  al- 
guna  vez  para  amedrontar  bambinos,  sirva  ahora  para  dotados 
en  el  futuro.  " 

Estas  pai  abras,  muy  aplaudidas  por  cierto,  cerraron  la  nesta, 
yendo  la  familia  dichosa  á  terminar  su  noche  de  alegria  en  el 
teatro  de  San  Felipe. 

hm  Í@,O00  PESOS  BE  MESA 

Nunca  se  pudo  adaptar  tan  bien  como  ahora  el  refran :  "  No 
hay  mal  que  por  bien  no  venga" 

La  explicación  es  fácil.  % 

Se  le  ocurrió  liace  algun  tiempo  á  nuestro  amigo  don  Nico- 
lás  Granada,  que  á  lasazón  residia  en  Buenos  Aires,  escribiruna 
obrita  titulada  "  Juca-Tigre ",  con  música  dei  maestro  Garcia,  y 
en  la  cual  aparecia  im  "  Escupe-balas  ",  un  " Peito  de  ferro"  y 
otros  tipos  ridículos. 

En  todas  partes  dei  mundo  se  admiten  esas  èkargeè  respecto 
de  ciertos  extranjeros  y  aun  mismo  de  habitantes  de  algunas 
províncias. 

Sou  contadas,  por  ejemplo,  las  obritas  espanolas.  dadas  en 
Espana,  representadas  por  artistas  espanoles,  en  que  no  salga 
algun  gallego  muy  bruto  que  siempre  lleva  la  propina...  allí 
donde  termina  la  espina  dorsal. 

Los  franceses  no  se  contentan  con  hacer  verdaderas  carica- 
turas de  los  súbditos  de  Su  Graciosa  Magestad,  sino  que  llegan 
á  criticar,  lo  mismo  en  el  teatro  que  en  las  novelas,  á  los  ha- 
bitantes dei  Médio  dia,  v.  y  g.  USuma  Ronmestan  y  los  três  vo- 
lúmenes  sobre  Tarlarin,  de  Daudet. 

Los  ingleses  ríen  (cosa  que  no  les  sucede  á  menudo,)  cuando 
se  presenta  en  escena  un  tipo  de  francês  blagueur  y  estraiaiario. 

Y  ni  espanoles,  ni  franceses,  ni  ingleses  jamás  creyeron  ver 
ofendidos  en  esto  su  patriotismo,  su  manera  de  gobernar,  ni  sus 
sentimientos  de  amor  fraternal. 

Nicolás  Granada  escribió  una  broma,  una  chargc,  (  repetire- 
mos la  palabra  porque  está  aclecuada);  se  represento  una  vez 
en  Buenos  Aires,  y  se  alborotó  el  cotarro. 

Los  brasileiros  protestaron,  el  público  protesto  á  su  vez  con- 
tra esas  protestas,  y  el  resultado  fué  que  no  se  represento  más 
la  obra,  pêro  que  se  imprimieron  50.000  ejemplares  dei  Jucá  Tigre. 

El  famoso  Jucá,  ó  José,  estaba  ya  olvidado,  cuando  un  em- 
presário brasileno,  de  acuerdo  con  Paço  Pastor,  forma  uua  com- 
pania  de  zarzuela  para  ir  á  Rio  Janeiro  y  de  la  cual  íonnaban 
parte,  entre  otros,   JMesa  y  Gil. 


-  19  - 

La  odisea  de  ese  viaje  ya  la  conocen  ustedes.  Por  lo  tanto 
no  les  molestaremes  repitiendo  lo  dicho. 

Pêro  aqui  viene  lo  bueno. 

Regresan  los  artists  en  ei  vapor  de  la  Pacific  Steam  Navi- 
gation  Company.  Llegan  á  esta  anteayer;  desembarcan  á  las 
once  de  la  manaria;  Gil  se  trasborda  ai  "vénus"  y  slgue  viaje 
hácia  Buenos  Aires,  mientras  Mesa,  que  había  perdido  dos 
baules  y  que  tan  solo  tenía  lo  puesto,  permanece  aqui  un  dia 
más. 

En  la  misma  tarde,  esto  es,  el  lúnes,  compra  un  billete  de 
la  lotería  para  (segun  dijo)  "que  su  hijo  no  fuera  cómico  y  que, 
si  ganaba  el  premio  gordo,  pudisra  tener,  ya  hombre,  con  que 
trabajar. 

Sin  siquiera  mirar  el  número,  lo  guardo  en  el  bolsillo  y  ya 
no  penso  en  él. 

Ayer  tarde,  hallándose  en  Ia  acreditada  uNueva  Bodega",  de 
Jaime  Verger,  con  algunos  amigos,  vió  entrar  á  mi  lotero. 

—  %;  Ven  acá  —  le  dijo.  —  Veamos  si  me  he  sacado  el  premio 
gordo. 

Imagíiiense  ustedes  su  asombro  y  el  de  los  que  le  acompa- 
naban,  ai  darse  cuanta  de  que  el  número  dei  billete  de  Mesa 
era  el  que  había  sido  premiado  can  los  10,000  pe.«os. 

Lo  primero  que  se  leocurrió  á  Mesa  fué  bendecir  á  Nicolás 
Granada  que,  habiendo  escrito  Jvca  Tigre,  lo  había  obligado  á 
escapar  de  Rio  de  Janeiro  convertido  en  tenor  de  opera  lírica, 
y  lo  segundo,  participar  á  su  família  la  buena  nueva. 

Sabemos,  adernas,  que  Mesa  tiene  la  intención  de  comprar 
una  finca  en  Montevideo  á  nombre  de  su  hijo,  por  haber  aso- 
ciado  su  nombre  á  la  adquisición  dei  billete  que  obtuvo  los 
diez  mil  pesos. 

Le  fe  icitamos  por  esa  idea,  como.así  mismo  nos  alegramos, 
que,  por  esta  vez,  la  Fortuna  se  haya  quitado  un  momento  su 
vencia  para  derramar  con  justicia  sus  dones. 

(De  La  Nación,  de  Montevideo.) 

-  El  Siglo,  El  Dia,  La  Tribuna  Popular,  M  TrU 
huno,  La  'Prensa,  cuantos  diários,  periódicos  y  revistas 
se  publican  en  Montevideo,  traeti  sueltos  análogos  á 
los  arriba  insertos. 

Hasta  la  poesia  ha  hecho  vibrar  las  armoniosas 
cuerdas  de  la  Lira,  para  cantar  este  acontecimiento 
en  versos  tan  fluidos,  tan  conceptuosos  y  tan  opor- 
tunos, como  los  dei  siguiente  soneto  con  que  saluda 
ai  venturoso  artista  desterrado,  el  Director  de  La  Es- 
panei de  Montevideo    seflor    don    Camilo   Vidal,  y  que 


—  20  — 

creemos  la  más  apropiada  pájina  para  cerrar  con  êxito 
esta  revista-introito,  de  la  nueva  edición  de  "  Jucá 
Tigre.  w 

A  FÉLIX  MESA 


No  esperes,  buen  amigo,   mi  sablazo 
pues  nunca  he  sido  profesor  de  esgrima  ; 
de  la  suerte  subiste  hasta  la  cima 
y  á  darte  vengo  mi  leal  abrazo. 

A  la  desgracia  que  el  autor  de  El  Lazo 
con  Juca-Tigre  te  causo  ;   á  la  grima, 
que  lia  lamentado  todo  el  que  te  estima, 
mata  la  suerte  de  un  escopetazo. 

Si  en  la  odisea  de  cruel   viaje, 
perdiste  la  contrata  a  segurada, 
y  perdiste  adernas  el  equipaje, 

deja  á  tu  ropa  que  ai  Brasil  emigre, 
mientras  que  tú  bendices   á  Granada 
y   bendices  también  á  Jucá  Tigre. 

Camilo  Vidal. 


i^^Q^Tmwmi 


PERSONAjrES 


Eosa 

Dona  Leocadia     .  '  . 

JlJCA-TlGRE 
COSPE-BALAS       . 

Peito  de  perro    . 

Carlos 

El  Dr.  Floripon. 
Capitan  Mascaranhas 
Maneco      .... 
Cabo  de  guardiã. 
Centinela  .... 
Un  soldado     . 
Pinto  Molhado    . 
Brincadeiras  . 
Ooatí.  etc,  etc.  . 


Coro  de  soldados  y  mujeres. 


POE  DERECMA  É    IZQUIERDA    LA  DEL   ACTOR 


NOTA  —  Siempre  que  escupe  Cospe-balas  se  oye 
como  si  cayéra  .una  bala1  en  el  escenario. 

Caando  Peito  de  ferro  se  golpea  el  pecho.  resuena 
un  golpe  de  platillos. 


I  JUCiL-TiaRE  I 


ESCENA  I 


Con  el  telón  calado  se  oye  dentro  una  diana  militar  ejecutada 
por  cornetas  y  tambores,  y  acompanada  en  ciertos  momentos  por 
la  orquesta. 

Concluída  la  diana  se  oye  el  toque  de  lista  (corneta). 

Una  voz     {dentro)  [Brincadeiras! 

2,a       "-        '    "  jPresente!  ( 

1.»       "  "         iPinto  Molhado! 


3.a 

l.a 

4.a 

l.'a 

5.a 


u  u 

a  li 


Li  Li 

Li  LI 

LL  Li 


Presente! 

Cara  Ancha! 

Firme! 

Ooati! 

Presente!  * 

l.a       "  Sá  da  Bandeira,  Peixoto,  das    Egas, 

Alburquerque,  Ventre -fraco. 
6.a       u  u         (larga)  jjjFiiiirrrmeee!!! 

(Toque  de  parte  en  la  corneta,  y  pausa). 

(Toque  de  oración,  iniciado  por  la  corneta  y  seguido  por  la 
orquesta). 

(Se  alza  el  telón). 

La  escena  representa  una  campina  desierta.  Horizonte  en 
alborada. 

El  Dr.  Floripon,  luego  el  centinela,  cabo  de  guardiã  y  soldados. 

El  Dr.  Floripon  sole  por  la  derecha,  peyisativo  y  con  aires 
de  resolver  un  problema. 

Doctor  No,   no    hay    duda:  grado    30  de    latitud 

Norte,  precisamente  en  la  zona  que  as- 
tronómicamente  marca  la  constelación 
designada  por  el  sábio  Azara,  y  luego 
ratificada  por  Bonpland. 


26  - 


Aqui.  ó  por  lo  menos  dentro  de  este 
rádio  geográfico,   debe  de  encontrarse  en 

abundância  la  globular  ia  alypum 

El  diabio  es  que  amanece  tarde  por  aqui. 
En  el  vallecito  aquel,  lie  hecho  liacer  alto 
ai  convoy,  y  mientras  mi  mujer  y  mi 
liija   duermen  en  el  coche,  yo 

Centinela       (con  voz  bronca  y  profunda,  izqiiierda,  l.& 
cajá.  jjQuem  va  lá!! 

Doctoe  (Alarmado)  ^Eh? 

Centinela       (Más  fuerte)  jjQuem  va  lá!!  (sale) 

jjSe  nao  responde  le  meto  uma  dúzia  de 
balas!! 

Doctoe  óQné  d  ice  este  bárbaro? 

Centinela       (jQuem  é  você? 

Doctoe  (íYo? 

Centinela       Sim. 

Doctoe  ^No  lo  vés?  jTJn  sábio! 

Centinela       (Ríe)  Ja,  ja,  ja 

Doctoe  (Ap)  ^Habráse  visto  animal?  yfuerté) 

Y  tu  ^quién  eres? 

Centinela       Nao  me  fale  porque  faso  fogo 

Doctoe  jQué  bestia! 

Centinela       Tenho  a  consigna  de  nao   falar  con  nin- 


Doctoe  i%  entónces  por  que  hablas  conmigo? 

Centinela  Eu  posso  falar  con  você,  mais  nao  vocó 
conmigo. 

Doctoe  ;Ah!  Habla  pues, 

Centinela  (Con  aire  familiar)  ^0  seflor  tem  um 
charuto? 

Doctoe  ^Que  si  tengo  cerote? 

Centinela       Nao,  nao...    um  fumo...   um... 

Doctoe  jAh!  ;yai .  .  .   "Pues  mira,  eres  hijo  de  pro- 

misión.  .  .  Yo  no  fumo,  pêro  me  han 
regalado  uno...  j. .  .  vamos.  Aqui  lo 
tienes  (le  da  un  cigarro;  el  centinela  lo 
ena 


27 


Bueno . . .   pues    ahora,  dime,    <;que  haces 

aqui? 
Centinela       (Violentamente)    iNao    me    fale  porque  le 

meto  uma  dúzia  de  balas! 
Doctor  jHabrá   alcornoque!    jVaya    un  modo    de 

agradecer   las  galanterias! 
Centinela       {Gritando).  jCabo   da  guarda! 
Doctor  Pêro .  .  . 

Centinela       jCabo  da  guarda!  (el  doctor  trata  de  huir, 

el  centinela  le  apunta  con  el  arma  gritán- 


ãoh)  [Firme! 
de    balas! 


[O    3e  meto  duas  dúzias 


SSCEISTA  II 


cabo  de  guardiã  y  soldados,  salen  alarmadísimos 


Dichos— el 
y  en  tropel. 

(Todos  los  soldados  en  confusiôn). 
Soldados         jQué    hay!...    ^Qué  novidade?    ^Invasão? 

(Reparando    en    Floripôn)    ijOra  isto!!... 
El  oabo  (Al   doctor).  ^Quem  é  você? 

Doctor  (desdenosamente).  ;Un  sábio! 

Todos  0l?1  . . 

El  cabo  (Consultando  con  los  suyos)  ^Que   é  o  que 

quer  dizer? 
Un  soldado    Debe  de  ser  um  empregado  da  Alfandega 

de  esses  que  fasen  contrabandos.  Sempre 

uvi  diser  que  cuanto  mais  rubabam  eram 

mais  sábios. 
Cabo  ;Ah!  ^E  que  vem  a  facer  o  senhor  pra  cá? 

Doctor  (f^o? .  .  .    Pues    nada . .  ,     Yenía    herbori- 

zando . . . 
Todos  .  ^Eh? 

Cabo  (A  los  suyos) .    Isto  debe    de  ser  coisa  do 

goberno . . . 

;Hum! 


Todos 
Cabo 


(Al  doctor)  ;Herborizando! . . .   jHerborizan 


do! 


Bem! . .  .     Uluito    bem!    iHerbori- 


28  - 


DOCTOR 


Cabo 
Doctor 

Cabo 
Doctor 

Cabo 


Doctor 


Todos 
Cabo 

Doctor 


zando!  (á  los  suyos,  con  arranque).  jTrín- 

quese  o  liomem! 

(Los  soldados  se  dbalanzan  ai  doctor  y  lo 

maniatan). 

Pêro. .  .   Miren    ustedes  que  yo    soy  una 

persona  inniúne...     Que    eu     mi  calidad 

de  extranjero  y  de  sábio... 

A  o  general  dará  as  razoes  dessas  cousas. 

;Que  general  ni  que  arzobispo!. .  .   A  mi... 

(?Y  quien  es  ese  general? 

jJuca-Tigre!    (solemnemente). 

jDios  me  ampare!  Y  mi  mujer! ...    jY  mi 

írija! 

jMulher!...    jFiiha!...    jlsto   que  e    bom! 

jMas   o  senor  viaja  con  toda  a  sua  fami- 

lia!  ;Que  coisa  ridicula! 

ÇRien  todos), 
(fastidiado).  Pêro  y  á  ustedes  ^qué  se  les 
importa?    Vaya,    basta    de    bromas 
Déjenme    ustedes  en  paz  ó  condúzcanme 
pronto  á  la  presencia  de  tal  Tigre  ese.... 

(Toque  de  corneta  dentro  izquierda). 
;0  general!  (se  alinean). 
(sacándole    de    un   manoiôn    el   sombrero). 
iFora  o  cliapeo! 

jEh!....    jeh! Quietas  las  manos!.... 

jHabráse  visto!..  .  . 


ESCENA  III 

Dichos,  Juca-Tígre,  Cospe-Balas,  Peito  de  Ferro, 
Mascapedras,  Come-Fogo,  Sopla- Canhões,  Capjtan  Mas- 
caranhas,  etc. 


CORO 


jO  Tigre! 
iO  Tigre!    ■ 
Vem  para  acá, 


-  29  - 

A  terra  se  commove, 
Se  o  sente  caminhar! 

A  morte  le  tem   medo, 
E  non  le  faz   mal, 
E  Deus  todas   manás, 
Lo  manda  saludar! 

jO  Tigre! 

jO  Tigre!,  etc. 

Hablado 


Juca-Tigre     {Está  bem!    jEstá  bem!    Menos    modinhas 
e  mais  coragem  pra  brigar  com  inimigo! 

Capitán  jViva  ó  nosso  general  Juca-Tigre,  espanto 

do .  mundo! 

Todos  jjViva!! 

Jucá  Obrigado,    valente    capitão    Masearahnas, 

mas  creio  que  deben  compartir  de  este 
saludo,  o  meus  leales  e  indomabels  ca- 
maradas, o  coronel  Cospe- Balas  o  bri- 
gadeiro Peito  de  Ferro  e  os  comandan- 
«  tes    Masca-Pedras,    Come -Fogo,     Sopra- 

Canhões   e. .  .  . .    (Reparando  en  el  doctor) 
^Mas  quem    e   este  sapo    con  bragas? 

Doctor  (iLo   dice   por   mi? .....  Pues .... 

Cabo  jSilencio! ....  (d  Jucá).  Este,  meu  general, 

quer  ser   un  homem. 

Dise    que    ehamase     saibo,  e    que    ali- 
méntase  herborisando  como    os  cavalhos. 

Centinela       Queria    falar    conmigo,    mas   eu   metile   a 
espingarda   pelos  olhos.  .  . 

Jucá  ;Hum!  Este  macaco    velho  deve  ser   um 

espia  dos   castilhistas! 
jCuatro    tiros! 

Doctor  jQué  bárbaro! 

Oiga  usted . . .     senor    don . . .     Yo;  y   el 


—  30  - 


caso    es    que    me .  . .    Seíior    mariscai . .  . 

Excelentísimo  seflor   de   Tigre .  .  .    Yo . .  . 
Cabo  Os    mortos  nao  podem    falar  con    o  ge- 

neral ... 
Doctor  No,  ni  con  nadie. .  .    Pêro  yo... 

Cabo  Mais  respeto. 

Doctor  Está  bien...   pêro...   Escúcheme  ustecl... 

(à  Jucá). 

Yo    soy    un    hombre   de    ciência .  . .     Yo 

soy  doctor. .  . 
Jucá  (Vólviêndose    con   inter  és)    <;Eh?    ^Yocé    é 

doutor?   <;En  medisinha? 
Doctor  Es  decir. .  .  si. . .  si. .  .  Eso  es.. 

{Aparte).  (Talvez  esto  le  interese). 

Si,  si;  en  medicina . .  .  Curo  por  el  método 

dei   sran   Manduti.    . 

o 

Jucá  (Hiimanizúndõse).    ^E  você  sabe  curar  os 

entortos  das  culebriihas? 

Doctor  Los...   en» .  .  la  cu... 

Jucá  Estos  dores  que  empeisan  na  paleta,  bai- 

xam amsim  por  la  asoteira,  le  agarran 
todos  os  osos  da  picanilla,  e  rematan  de- 
baixo das  visagras  das  pernas. 

Doctor  jAli!  Si.  . .  si. . .  jLas  visagrasl  jComo  no! 

jCabalmente  es   mi  especiaiidad! 
Si  no  he    hecho    otra    cosa    en    mi   vida 
que  curar  as  visagras!!.  .  . 

Jucr  jOra  diabo! — ;Yeija  que  combinasao! 

g!Naú  é,  compadre  Escopebalas? 

Escupe  Jaaaá  (escupe  y  se    oye  un  ruido  como  si 

cayera  una  bala  en  el  suélo). 
Muito .  . .  Muito . . . 

Jucá  jPodem  retirarse  os   tiradores! 

Cabo    deixe  ao   homem. 
jEsta  bom!  !Esta  bom! 
O  senor  doutor  e  o  meu  prisionero 

Doctor  Si,  pêro  £y  mi  mujer?  <:y  mi  hija? 

Jucá  jComo!  ^Dunde  estam  á  sua  filha  e  a  sua 

mulher? 


Dqctor  Ahí  cerca.  .  .    á  la  vuelta  de  aquel  mon- 

tecillo.  .  . 

Jucá  <iE  o  centinela  nao  vieu? 

Amsim  e  que  pudimos  ser  sorprendidos... 
Si  ó  inimigo  nao  fose  taom  prudente.  . . 
llamandó)  {Brigadeiro  Peito  de  Perro! 

Peito  -{Presente  meu  general! 

(se  clã  un  golpe  en  el  pecho,  y  suenan  los 
platillos) 

Jxjoa  ;  (iPodese    contar  com  á  lealdade    do    sol- 

dado? 

Peito  [Hasta  a  morte  meu  general! 

Jucá  Muito  beim.  .  . 

O  seu  general    e    compadre,    va    a  darle 
uma  comisao  muita  delicada. 
Nao  tenho  pra  que  recomendaria  circuns- 
peçao  e  perícia  militar. 

Peito  Ordene  o  meu  General. 

Jucá  jiTeiíi  tudas  as  suas  armas? 

Peito  (las  menta)  Tudas...  menos  as  boleadoras 

que  deixe  no  cavai ho. 

Jucá  Está  beim. 

O  compadre  e  brigadeiro  pode  escolher 
os  -h<  mes  de  conrianza  que  goste,  e  mar- 
chando con  cautela  e  estratégia,  tomar 
poseçao...  da  galeira  dutide  dormen  á 
mulher  e  a  filha  do  doutor,  e  conducirlas 
ao  cuartel  general! 

Peito  jAs    suas  ordens    serán    cumpridas,  coste 

o  que  coste! 

Jucá  {Muito    beim...  Pense    que    o    mo  .ido    o 

contempla,  brigadeiro.  .  .  e  que  o  suo 
compadre  e  general  1'oserva!  (médio  mútis 
de  Peito) 

Un  momento!  (deteniênd^lo) 
En  ordem  aperto .  .  .  ^Eh? .  .  . 
e  trate  de  evitar    a  eruçao  de  sangue... 
;Adeus!  (se    abrazan,  vase    Peito,  derecha) 


32 


DOCTOR 
JlJCA 


DOCTOR 

JUCÁ 

DOCTOR 


JlJCA 

DOCTOR 
JUCÁ 


SI  Yd.  quiere  yo  lo  acompano.  .  . . 

Nao ....   nao ....     E  un  homen  de 

confianza,    e  un  gran  valente. 
Pode  estar  tranquilo  o  seo  Doutor. 
Es  que. . . . 

Nao  a  verá  nenhun  desperfeito. 
(ap)  ( ;  Entre  qué   cafres  he    caido  !  ) 
(Bien   me    lo  dijeron  ai  salir  de  Monte- 
video. .  .  .) 

O  seo  Doutor,  ainda    va  á  ver  as  evoiu- 
çaos  dos  reculutas .... 
Si,  pêro .... 

E    poças    coisa Fasa   atençaon    pra 

istos  cachorros 

CORO  GENERAL 


(AIRE   BE  MARCHA) 

\  A  formar  ! 
j  A  formar ! 
j  Valentes  voluntários! 

Con  passo  de  valentes 
Marchemos  asim.  .  .  . 
i  Que  treme   o  universo 
A   marcha  ai  seatir  ! 

De  fronte  !    \  De  fronte  ! 
Como  um  huracao  ! 
i  Ao   mundo   deicha  vizco 
Esta  evolução  ! 


Virar  pe  lo  franco 
;  Media  volta  !  \  Firr  ! 
Baichemos   á  espingarda 
Fazendola  crujir ! 


Hàblaão 


(Toque  de  corneta) 


-  3: 


Capitan  Mascaranhas  j  Atenção  I 

Preparem  os  vomitórios  de  fogo  pra  re- 
ceber o  igneo  cartucho  explosivo  que  man- 
da á  morte  e  á  desolação  á  ó  inimigo!.  .  . . 
j  Arms  !  (  Preparem  para  cargar. ) 

Capitan  Metan  sobre  o    lomo    direito    á    terribel 

arma,  que  tem  ja  ó  rayo  escondidinho  nas 
suas  metálicas  entranhas,  j  Arms  !  (  echan 
el  arma  sobre  el  hombro ).  (  confidencial- 
mente y  en  voz  haja  á  los  soldados ) : 
TJn  bocadinho  mais  inclinadas ,  ,  v .  asim .  .  . 
Nao  seija  ó  diabo  que  Deus  tenha  meido 
no  ceo  de  una  exploçao  casual ! 

Capitan  j  \  Baixen  !!.....   (  Atenção  que    ín    isto 

debe  demostrarse  sempre  o  vigor  do  sol- 
dado indomável!) 
i  Baixen  a  espingarda  ! 
i  j ;  Prrrummmm  !  !  ! !  !     ;  ;  Assim  ! ! 

Jucá  (Al  Docíor )  i  Sentio  o  senor  Doutor  como 

tremou  á   berra  ? 

Doctor  (  Exageradamente  )     \  \  Oh  !  í 

Capitan  \  Arranquem  ó  ferro   do  coiro  !  - 

j  Armss  !    ( sacan  bayoneta  ). 

Capitan  ;  Metam  o  ferro  no  ferro  ! 

j  Armss  !  (  arman   bayoneta ). 

Capitan  Preparem  com  solenidade  e  sangue  fria  á 

arma  mortífera  e  pavorosa. 
j  Armss  !     (  preparan  ) 

Capitan  Apunten    con    un  solo  olho  (.cod  ó  olho 

da  morte  )  calculando  a  rispeitabel  distan- 
ça  que  debe    separar  á  tudo    combatente 
tremendo  e  invencivel,  do  incoginto  inimi- 
migo  que  avergonhase  e  se  esconde ! 
!  Arms  !  ( apuntan ) . 

Capitan  JTasan  gracia  a  cobardia  do  inimigo,  per- 

donándole    a    vida  miserabil,  é    guardem 

pra  melhor  ocasião  á   fulmine  estermina- 

.  dor  das  armas  inmaculadas,   que  nao  de» 


34  - 


Capitán 


bem  perder  ó  seu  brilho    da  fábrica  nas 
vosas  mãos. 

A  o  lomo  ! 

Arms! 

Atenção ! 

(  Toque  de  corneta ) 
Pe    lo    franco,  acolhorados    de    dois    em 
dois. . .   Paso  de  polquinha. .  .  jMarch! 


CORO 

Con  paso  de  valentes,  etc. 

( Evolucionem   colocándose   luego    ai    fondo 

en  línea  de  batalla. ) 
Capitan  j  De  fronte  ! 

En  linha  de  batalha.  .  . 

j  March  !  (ai  Uegar  á  la  bateria )  j  Firmes! 

(Dirigiéndose  á  Jucá)  [Esta  voz  corresponde 

ao  noso  General! 

jE  á  voz  de  honor! 

Saluda  á    Jucá  con    la  espada  y  se  coloca 

á  la  vaheza  de  la  -fila). 

(solemn emente)  ; Valentes!    jCara   feia  ao  o 

inimigol  (hacen  una  mueca  ai  público). 

jMais  feia  ainda!  [exagerando  la  mueca) 

(Confidencialmente  ai  dooto?-)  ^Qué  me  dice 

ó  meu  doutor? 

<;Donde  está    o  inimigo  que  pode  resistir 

ó  espetáculo  diota  fealdade? 
Doctor  Oh  ijEn  ninguna  parte!!!  (marcha;  váse  el 

coro;  (corneta  dentro). 
Jucá  4  Eh?  ^Novidades? 


Jtjca 


ESCENA  IV 


Dichos — Un  propio  y  el  cabo 

Cabo  jMeu  General!  jUn  própio! 

Jucá  j Avance!  (Sale  el  propio) 


-  35 


^Que  dice  o  homem? 

Propio  jMeu  General!  jO  inimigo  se  aproxima! 

Jucá  jOra  diabo! 

<:Esta  muito  perto? 

Propio  jSim  meu  General! 

Ante-hontem  pasou  á  Canhada  das  Ani- 
mas Fracas,  o  campo  visinho  a  o  monte. 

Jucá  jDiabo!  jDiabo! 

^E  despois? 

Propio  Churrasquió,  dormeu  á  sesta,  lavou  la  ro- 

pinha,  e  cambiose  pra  loma .  . « 

Jucá  jDiabo!  jDiabo!  ^E  que  fez  na  loma? 

Propio  Churrasquió,  dormeu  á  sestinha,  lavou... 

Jtjca  Bem,  bem!...  ^E  despois? 

Propio  Despois    tornose    á    baixar    pertinho    ao 

mato  e .  . . 

Jucá  Sim,  sim...  churrasquió,  dormeu... 

jDiabo!  jDiabo!  (queda  pensativo). 

Doctor  <iY  eso  está  de  aqui?.  .  . 

Jtjca  Oh!  Perto, perto. . .  jUmas  ochenta  léguas! 

Doctor  jCáspita! 

Jucá  jE,  muito  grave! 

(Al  Propio)    Bem,  meu  bravo,  va  á  des- 
cansar das  tuas    fadigas,    que  prepáranse 
grandes    acontecimientos. 
"Senores  chefes  e  oficiaes!    j Vamos  á  ce- 
lebrar   conselho    de    guerra!    jínvencibels 
soldados!    jPodeis'  ir    á  reposar  pra  estar 
fortes  pra  um   caso  de  briga! 
Doutor,   vamos  á    ver    se  podemos    fazer 
algum  remédio   pra  estas  culebrilhas  que 
me    imposibilitan  pra    atividade    de   esta 
vida  militar  tao  cheia  de  peripécias. 
;  Vamos !  (  Vanse   todos  por    la  izqaierãa,) 


-  36  - 

DVCUT^OIOnST 

ESCENA  V 

Interior  de  casa  rústica — Puerta  ai  foro  que  comunica  con  el  ex- 
terior, y  dos  por  cada  lado  dando  acceso  á  las  habítaciones  interio' 
res — En  el  ângulo  dei  fondo  dereeho,  un  grupo  de  cajones  y  barricas 
—En  el  izquierdo,  una  cortina  suspendida  de  una  cuerda  ai  sesgo 
entre  las  paredes  dei  ângulo — En  primar  término  izquierdo,  una- 
mesa  con  carpeta  hasta  el  suelo — Trás  de  la  cortina  una  mesa- 
escritorio—Libros,  papeies,  vários  bancos  de  modera,  síllas  etc. 

Carlos  ;  Hé  aqui  la  vida  revolucionaria  ! 

Dormir,  y    cuaudo    están  despiertos,    de~ 
vanarse  los  sesos  en  arbitrar  los  médios  de 
volver  ai  reposo. 
I  Y  yo  prisionero  de  estos  zulus  ! 
Hallábame  en  Peiotas,  es  decir,  en  la  ciu- 
dad  de  este  nombre,  cuando  se  me  ocurrió 
hacereste  viaje  por  tierra  á  Montevideo,  en 
donde  tengo  mi  familia  y  mi  novia ...  si  es 
que  ai  padre,   que    es  un  original,    emulo 
de  Arata    y    de    Arechavaleta,  no  se    le 
ha    ocurrido    tambien    la    idea  de  viajar 
en  busca  de  sus  yerbas,  y  cargado,  como 
es  de  costumbre,    con  toda  su  familia. 
Páso  por  aqui. 

Me  agarran  las  avanzadas  que  no  se  ocu- 
pan  de  otra  cosa  que  de  agarrar  á  todo 
el  mundo. 

Me    mandan  fusilar,    que    tambien    es  la 
segunda    escena  de    todas    sus    capturas. 
Compongo  una  plegaria,  en  verso  copia- 
da de  un  libro  de  misa  de  mi  mama : 
jOh!  Maria,  madre  mia, 
jOh!  consuelo  dei  mortal! 
jMe  salvan!  Tercera    escena    de  las  cap- 
turas revolucionarias. 


-  37  - 


Maneco 
Carlos 


Maneco 


Les  caigo  en  gracia;  movímiento  muy 
típico  tratándose  de  un  jóven  de  mis 
prendas  y  de  indivíduos  tan.  .  .  tan... 
^cómo  diré  yo?.  .  .  tan  entusiastas  y  tan. . . 
no  se  me  ocurre  el  vocable . .  .  Saco  un 
ojo  de  un  punetazo  á  un  mico  amoroso 
que  estaba  empenado . .  .  en  tomarme  por 
una  minina  disfrazada  de  minina. 
\  Alza  de  mis  acciones  personales  ! 
Juca-Tigre  se  enamora  de  mi,  ( en  el 
sentido  honesto  de  la  palabra)  y  siendo 
analfabeto,  me  nombra  su  secretario,  po- 
niendo  en  mi  mano  el  cetro  de  su  poder, 
puesto  que  yo  le  escribo  sus  notas,  y 
poseo  el  sello  que  legaliza  sus  mandatos. 
'Y  aqui  estoy  hace  três  meses,  dentro  de 
los  cuales  he  asistido  á  cuatro  batallas 
campales,  y  28  combates  parciales,  sin 
haber  visto  jámas  ai  enemigo,  y  no  porque 
de  nuestra  parte  no  se  haya  hecho  un 
fuego  de  dos  mil  diablos. 
He  sido  herido  en  un  pie  por  un  casco .  .  . 
de  botelJa  rota  que    me  imposibilitó  mis 

mejcres    botines.  .  .  .y.  .  .  .Pêro Hoy 

debe  celebrarse,    como    todos  los  dias,  el 

infaltable    consejo  de  guerra. 

Hagamos  preparar  la  escena. 

(llamando)  \  Maneco  ! 

(saliendo)  \ Mande    á    sua  Senhoria  Ilus- 

trísima ! 

(Para  esta  gente  yo  debo  de  ser  cuando 

menos  obispo) 

( á    Maneco )    Pon    ahi   el    escritório,  los 

bancos en    íin,    los    trastos    todos 

dei    consejo. Y    avísame    cuando 

vengan. 

Está  bem.  . .  .ilustrísimo  senhor. 

(  acomoda  cantando  ). 


-  38  - 

Quando  vim  de  minha  terra. 

Me  chamaban   coronel 

Ina  terra  d'estos   brancos 

So  me  me  chaman  Pae-Mingué. 

(silba) 

ESCENA  VI 

Da.  Leocadia  y    Rosa  acompanadas    de   Peito  de  Fe- 
rro; luego  Carlos 

Peito  Eis,    o   minhas    senhoras,    o    curar tel  ge- 

neral. 
Leoca  Sí,  pêro    <j  y  mi  marido  ? 

Peito  Está  con  o   Tigre. 

Leoo.  jJesiis  me  valga! 

Rosa  jAy!  Mi  papá! .... 

Leoc.  jLo  han  encerrado  con  un  tigre! 

jQuó  bárbaros! 
Peito  (queriendo    explicar)    Mais    nao...    Nao 

senhora . . . 
Leoc.  jSe  lo  comerán   vestido! 

Rosa  jPobrecito! 

Leoc.  ;Y  hasta  con    mi  reloj  que    se    lo  había 

dado  para  que  me  lo  guardara! 
Peito  Mais . . . 

Leoc  ;Son  ustedes  unas    íieras! 

Peito  No  combate,    é  verdade,  mais  na  paz .  . . 

Leoc  Unos  asesinos .... 

Peito  £  Eh  ? 

Rosa  \  Mama  ! 

Leoc  Unos . . . .  (  gritando  )    j  Mi    marido  !     ;  Mi 

marido  !    \  Yo  quiero    mi  marido  con  re- 

loj  y  todo  ! 
Peito               Mais,  senhora .... 
Leoc  Devuélvamelo  Vd ó  salga  de  nuestra 

presencia  ! . .  . 
Peito  (ap)  (Ista  harpia  me  leva  os  olhos)  Mais 


-  39 


escute  senhora . . en . .  (ap)  (francamente  con 
un    homem  nao    tenho    m^do,  mais  com 
duas    mulheres.  .  .Mais  prudente  es  reti 
rarse ).  * 

Leoc.  í  Quiero  mi  marido  ! 

Rosa  Si.  .  . .    j  Salve   Vd.  á  papá  ! 

Peito  \  Coitadinha  !  Vou  por  eile  (ap)  (A  menina 

é  muito  ingrasadinha,  e  olha  pra  min  d'un 
modo . . .     (alto)     \  Vo  ! 

Leoc.  No  escucho  nada.     Lo    quiero  todo  ente- 

ro ;  Está  Vd   !     jAy  de    Vd    si    le 

falta  algo  !.    ,  .      ;  Sobre  todo  el  reloj  ! 

Peito  Pode  confiar.  . .    j  Vo  !  (aparte  á  Rosa  con 

exagerada  pasiôn)     (Por  una  olha  <a  tua, 
carpinchinha  do  arroio  de  meus  sentimen- 
tos, so  capaz  da  mayor  eroicidade.  ..... 

jEu!  (se  golpea  el pecho,  platillos)   (Váse  por 
deredia) 

Los  dos  <iEh? 

ESCENA  VII 

D.a  Leocadía,   Rosa  y  Carlos,  'que  sal e  por  la  puer- 
ta  lateral  deretha,  segunda  cajá,   con  unos  papeies. 


Leoc. 

gQué  ruido  ha  sido  ese? 

Losa 

Alguna  lata.  .  .  . 

Carlos 

(entrando)  <jQuó  barullo  es  este? 

Rosa 

(jQué  miro? 

Leoc. 

dEh? 

Carlos 

jRosa!  (se  abrazan). 

Leoc. 

(apartándohs)  Qae!    ^Qaé  es  esto?    Caba 

llerito .  .  .    poço  á  poço. 

Carlos 

jSenora!  Vd.  perdone.  .  .  .   Pêro  como. .  . , 

jQué  felicidad! 

Rosa 

jQue   dicha! 

Leoc. 

iNina! Pêro .... 

-  40 


Rosa 

Leoc. 
Carlos 

Leoc. 

Rosa 

Carlos 

Leoc. 

Rosa 

Carlos 

Rosa 

Ccrlos 

Leoc. 

Carlos 


Leoc. 

Carlos 

Leoc. 
Carlos 


Nada  mama ....    El  senor    es  de  Monte- 
video. 
jAh! 

Si  senora.  .  .dei  riiion   ..    es  decir  de... 
Calie  Soriano  núm.  93. 
Está  biea.  .  .  pêro.  .  .    eso  no  dá  derecho 
para . . . 
Es  que. . . 
Si .  . .    eso .  .  . 
jHumi 

Es  el  de  las  Pooitos,  mama. 
Si,  si  serlora.  .  .yo  soy  el  de  los  Pocitos.  .  . 
Es  hijo  de  aquel  serlor    dei   almaeen  por 
mayor. 

Si,  si ... .   Mi    papá  lo   tiene  todo  ai  por 
mayor, 

{Ah!....   ^Pero    como    se   encuentra  Vd. 
aqui? 

Como    Vdes. ...     Supongor..     Ya    se   lo 
contaré   á  Vdes.    Desde    luego    creo    que 
debemos  agrupamos.  .  . 
.Eh? 

Es  decir,  unírnos, . .     Yo    puedo  servir  á 
Vdes.    ' 
^Cómo? 
Se  lo  diré  á  Vd, 


CANTO 


Carlos  Yo  siempre  fui  muy  útil, 

Y  servicial- 

Leoc.  Simpático  el  muchacho? 

Rosa  ^Verdad  mama? 

Carlos  Mi  mama  me   liam  aba 

Su  Benjamin. 

Leoc.  <; Tiene  Vd.  madre  viva? 

Carlos  Creo  que  si. 

Estudié  siete  meses 
Para  doctor. 


-  41  — 

Y  tuve  una  mal  suceso 

Que  me  tulló. 
Leoo                 <*Y  ahora  Vd.  se  ocupa? 
Carl                En  cosas  mil. 
Leoo                ^En  cosas  lucrativas? 
Cakl  Así,  así 

Yo  remo  en  regatas, 
Yo  corro  caballos, 
Yo  juego  el  laiv  ténis, 
Yo  guio  un  faetón, 
Yo  tiro  el  Horete 

Y  patino  y  nado, 

Y  nadie  dirige 
Cual  yo  un  cotillón. 

Leoc  Muy  útiles  cosas 

Todas  esas  son 

Rosa  De  la  gente  fina 

Es  la  educación. 

Yo  canto  romanzas, 
Yo  el  piano  estropeo, 
Yo  pinto  pasteles, 
Yo  bailo  el  bostón, 
Yo  invento  charadas, 
Yo  vendo  en  Kermeses, 

Y  yo  me    embadurno 
En  lo  de  Mousion. 

Leoc   %  Las  cosas  dei  dia 

Son  una  irrisión! 

Los  dos  <:Y  las  de  su  tiempo? 

^Cómo  eran  jVoayón! 

Leoc  Yo  soy  ahorrativa? 

Yo  cuido  la  casa, 
Yo  voy  ai  mercado 
Yo  voy  ai  sermón, 
Yo  coso,  yo  guiso, 


-  42  - 

Yo  frego,  yo  barro, 
Y  nunca  le  falta 
A  Floro  un  botón. 

Hdblado 


Leoc 
Carl 

Leoc 


Carl 
Leoc 

Carl 
Leoc 
Bosa 
Carl 


Leoc 
Carl 
Leoc 
Carl 

Eosa 
Carl 
Leol 


jAb!  Yd.    sabrá  caballero  que    á  mi  ma- 
rido . . .   ^Lo   conocerá  Yd.? 

(iA  mi  .suegro?.  . .  Perdone  Yd.,  senora.  . . 

quiero    decir,   á  su    suegro    de   Yd...    es 

decir .  . .    (ap)  (jPero    como    me    embrollo 

boy!)  Si,  si.  . .  Al  doctor  Floripon. . . 

jCómo  no  lo  be  de  conocer!  jUn  sábio,  jUn.... 

Pues  bien,  ese  ser  científico  é  inofensivo 

<icon  quién    cree  Yd.    que  está  unido    en 

estos  momentos? 

Pêro  con  usted,  senora! 

No,  no,  si  no  digo  eso . .  .  jPues  está  con 

un  tigre! 

<:En?  jAb!.  . .  jYa  caigo!  Ja,  ja,  ja,  ja,  ja 

^Ríe  Yd.? 

jCarlos! 

Ja,  ja,  ja,  ja. . .   Como  no  be  de  reir.  .  . 

Pues  no,  no  tenga  Yd.  cuidado,  senora.  . . 

No  tengan  Yds.  cuidado. . .  Los  tigres  de 

por  acá  son  de    la  misma  calana  de  uno 

que  tenía  en    Buenos  Aires  don   Yicente 

Casares    en    su  barraca,    sin   unas    y   sin 

dientes .  . .    Não  façen   mal,   como    dicen 

ellos.  ■ 

jPero  como! 

Ya  se  lo  explicaré  á  Yds. 

^Pero  cree  Yd.  que  no  me  le  barán  daíio? 

No.  El  Dr.  está  por  su  edad  y  su  físico 

fuera  de  peligro. 

^Que  quiere  Yd.  decir? 

Yo  me  entiendo. 

<iY  me  lo  devolverán  intacto? 


43 


Carl 
Leoc 
Carl 


Leoc 
Carl 
Rosa 
ár  ^  os 

Leoc 
Carl 


Rosa 
Leoc 

Carlos 


jOh!    eso  si. 
^Con  reloj  y  todo?     , 
Eso  no  puedo  asegurar.  Pêro  no  hay  cui- 
dado. Vamos,  vamos  allá  dentro. 
Alií  les  explicaré  todo.  Desde  luego,  creo 
que    convieue    que  no    nos    demostremos 
como  conocidos,  y  que  no   sepan  que  yo 
soy  el  novio  de  Rosita. 

CabaJlero! 

Senora! 

Mama 
(romanticamente)    ^Ha  oido  Yd.  senora  los 
Hugonotes? 

jAh!  jCaballero!  jMi  ópera  favorita! 
Pues  bien!  en  el  momento  dei  peligro, 
senora  doiia  Leocadia,  permítame  Yd.  que 
como  en  los  Hugo  otes,  para  defender 
con  mas  brios  la  vida  y  el  honor  de  us- 
tedes,  ó  per  morire  insieme,  estreche  la 
mano  de  mi  prometida,  y  me  cobije  bajo 
el  ala  maternal   de  su  carino. 

Yd.  será  nuestro  Marcelo 

■íMama! 

jHijo!.  ..  Pêro  (Jqué  digo?  Yd.  me  vuelve 

loca.  .  .  .  Vamos. 

jAndiam! 

(yanse,  izqideràa  l.er  término). 


ESCENA  VIII 

Jucá  Tigre  —  Floripon — Peito  de   Ferro — Cospe 
Balas  —Come  -Foco  — Masoa-Pedras — etc.  —  Coro. 

{Entran  por  la  puerta  dei  foro  izquierda) 


CORO 


jCoisas  graves! 
jCoisas  graves! 
jCoisas  graves! 


-  44  - 

Devem  de  pasar, 
Cuando  o  Tigre 
Guando  o  Tigre 
Guando  o  Tigre 
Manda  nos  chamar. 

O  inimigo 

O  inimigo 

O  inimigo 

Perto  deve  estar.  .  . 

E  prudentes 

E  prudentes 

E  prudentes 

Vamos  á   escapar. 

Nossa  raiva 
Nossa  raiva 
Nossa  raiva 
Quere  ya  romper, 
E  o  coragem 
S  o  coragem 
E  o  coragem 
Nãos  face  tremer. 

A  grandeza 
A  grandeza 
A  grandeza 
D'alma  militar, 
Aos  contrários 
Aos  contrários 
Aos  contrários 
Manda  perdonar 

Hahlando 

Jucá  jValentes  camaradas!    Tenho    a  honra  de 

prosentarvos    a    o    eminente    doutor    dos 
Floripones,    o  qual    vem    de  me    fazer  a 


—  45 


Todos 
Florípon 


JUCA 

Peito 
Elori 


Escupe 

JUCA 

Dr. 

JUCA 

Dr. 

JUCA 

Carlos 
Dr. 

JUCA 


Escupe 

JUCA 

Todos 

Escupe 

JUCA 


primeira  cura  das  culebrilhas  com  os  cos- 
quilleos  e  brincadeirinhas  da  maquina  eléc- 
trica. 

jYíva  o  doctor!  jVivàaa! 
Seiiores: — Os  declaro    que  no  había  con- 
tado con  esta  manifestacion,  debida  á  mis 
conocimientos  en  la  ciência  médica. 
jEstoy  enternecido! 
jDadme,  algo  de  comer! 
(ap.)  feQue  e  o  que  diz?) 
(ap.)  (Nada;  parece  que  estes  castiçaos  cu- 
ranse  o  enternecemento  con  pucheiro). 
Adernas  tendría  suma  satisfaccion  en  po- 
der comunicarme  con  mi  familia.  .  .   (sole 
Carlos  de  la  cajá   l.a  ãerecha,  y  se  desliza 
por  detrás  de    todos,    colocándose    cerca  de 
Jaca  que    ocupa    aí  fondo  el  escritório  ãe 
la  presidência) 
jPesso  á  palavra! 

Concedido.  .  .   (ai  doctor)  Podese  sentar  ó 
doutor. . . 
Pêro .  .  . 

(con  autoridad)  ;Nao  se  replica! 
(ap)  (Bonito  agradecimiento). 
^Senhor  secretario? 
Senhor .  . . 

(ap.  por  Carlos)  (Yo  conozco  esa  cara). 
(éDonde  la  he  visto?) 
(á  Carlos)    ;Ah!    Muito  bem. — Pode  facer 
esploçao    de    seus    setimentos    o    valente 
brigadeiro  Cospe-balas. 
Jaaá  (escape  una  bala)  Pois,  dizia  que.. . 
O  senhor  nao  dizia  nada.  Comenza  agora 
a  dizer. 
;Tem  razon! 

Eu . . .  Eu .  . .   Eu . .  .    Tenhome  esquicido 
do  que  tenia  que  dizer ... 
jOra  Diabo! 


-  4G 


Dr. 

JÒCA 

Dr. 

JUCÁ 

Carlos 
Jucá 


Todos 
Jucá 

Todos 
Juoa 


^Qué  me  querrá 


Pues  yo .  .  . 

(Campanilla)  Silencio!   O  Doutor  nao  tem 
o  uso  da  palavra. 
jComo!    {sena  de  Carlos) 
(Yo  conozco  esta  cara. .  , 
decir?) 

jPesso  a  palavra  {Silencio  de  todos.  Más 
alto)  jPesso  a  palavra!  (Silencio.  Más  alto) 
jPesso  a  palavra! .  .  .  Nao  sentea  que  o 
seu  general  pede  a  palavra? 
(ap)  (Si,  pêro  como  el  General  es  quien 
preside,  el  rriismo  se  la  tiene  que  acordar). 
(ap.)  (Tem.  ração  (se  levanta)  jPesso  a  pa- 
lavra! (se  sienta,  y  con  otra  voz).  Pode 
talar  o  escelentisimo,  invencivel  e  inmor- 
tal  general  Jucá  Tigre  (se  levanta,  salada 
y  con  voz  natural  dice)  jObrigadol  Senores: 
Se  as  pedras  podesem  falar.  Si  os  ani- 
m^es  tivesen  o  dom  do  linguagem,  e  la 
elocuenza  de  o  iuvuluerable  Brigadeiro 
Oospd  balas,  nao  haberia  pedra  nem  bes- 
t;a,  inclusive  tilo*  os  presentes,  que  nao 
proclarnasen  as   minhas  íasanhas. 


Muito   bem  ! 
Nao  as    relato,    porque 


que 


nao    quero 
suceda  uma  desgracia. 
j  Muito  bem  ! 

Eu  nao  t-nho -medo  á  ninguém — A  úni- 
ca pesoa  á  la  qual  tenho  medo,  e-á  mim 
propio  ! 

O  otro  dia  miréme  em  uma  fotografia  de 
cuaudo  eu  era  minimo,  e  me  puse  a 
tremer. 

Mais  de  cem  veces  disparei  o  meu  trabuco 
contra  a  minha  sombra. 
Honte,    metime    debaixo  da    cama,    por- 
que nao   podia  soírirme   deitado  conmigo 
mesmo. 


-  47 


Todos  jMuito  bem! 

Juoa  Então  <;como  quereis  que  uu  homem  como 

eu,  tenha  medo  de  un  gusano  da  terra? 
— ^Como  pode  ter  receios  d'una  coisa  velha, 
estropiada,  ridícula,  como  o  meu  amigo 
ó  ilustrisimo  senhor  doutor  dos  Flori- 
pones? 

Dr.  Muchisimas  gracias. 

Todos  [Silencio! 

Jucá  ^Como  posso  então ... 

ESCENA  VIII 


Dichos,    dona    Meooadia    y    Rosa    (i 

término) 


primer 


Leoc 

Dr. 

Leoc 

Rosa 

Dr. 

Jucá 

Leoc 

Todos 

Jucá 


Escupe 
Peito 

Mascaranhas 
Jucá 


j  Como !    i  Ora ! 
jOrdem!  Ordem 


Dr. 

JUCA 


(entrando)  i&e  puede? 

jLeocadia! 

jFloro!  (se  àbrazari). 

jPapá!  ' 

jHíja! 

jMas  como. .  .! 

(ai  Dr.)  ^Traes  el  reloj? 

(Jiablando    confusamente) 

<:Que  e  isto? 

(agitando   la    campaniíla) 

senhores!. .  .   (Todos  se  levantan.  rodean  á 

Rosa  con  aires  de  conquistadores    notabilí- 

zándose  Jucá,  Escupe  y  Peito). 

jDiabo!  iQue  bella  menina! 

jE  verdaderamente    muito    ingrassadinha! 

iQue  linda  mosa! 
jOrdem!    jOrdein!    senhores    circunspeçao 
senhora!  (á  Leocadia)  Você  tem  violado  o 
recinto...    (reparando  en  Rosa)  jMas  que 
beldade! . .  .    <jE  sua  filha,  doutor? 
Si  senor. 
jParece  imposibei! 


-  48  - 

Dr.  jComo! 

Jucá  *    O  senhor  teini  una  cara  muito  estrafala- 

ria,  e  ista  mosa  e  uma  perfeição. 
Escupe  Jaaaá  (escupe  una  bala)  E    verdade,    (ap) 

(Eu,  nao  deixo  escapar  a  menina). 
Peito  (ap)  (Eu  brigo  con  tudo  mondo  peia  mosa... 

;Eu!  (se  golpea  el  pecho  y  suenan  los  pia- 
tillos.) 
Dr.  Leoc,   Rosa     <?Eh?  (sorprendídos). 
Jucá  (ap)    (Isto    e    bocadinho    pra     o  general) 

(alto)  jOrdem!  ;Ordem  senhores!  Podemse 
encadeirarse  as  senhoras  (les  ofrecen  sillas 
y  sb  sientan). 
Leoc  (el  Dr.)  Pêro  quienes  son  estos  cabalieros,  Floro? 
Dr.  ,    j Ah!  ^No  te  los  había  presentado?  Pues . .  . 

El  incombustibie,  inmaleable,  é  infusible 
general  Jucá- Tigre;  el  inquebrantable,  im- 
pulverizable,  é  incorruptible  Brigadeiro 
Escupe-balas;  el  indomablc,  inflexible  é 
inexplicable  comandante  Peito  deFerro .  .  . 
y  todos  los  demás,  un  manojo  de  rayos, 
una  ristra  de  bombas  y  granadas;  una 
gruesa  de  cartuchos  de  dinamita .  .  .  Mas- 
ca-Pedras,  Traga-fogos,  Chupa-víboras, 
Bota-truenos,  Masca-aranhas ,  Sopra -ca- 
nhões, etc,  etc. 
Leoc  jJesús!    {Jesus  mil  veces!    ^Y  no  hay  pe- 

ligro? 
Dr.  No,  no.  Ahora  están  todos  descargados  y 

sin  espoleta. 
(Los  militares  forman  grupos  háblando  entre  si,  el  Dr.  y 
Rosa  componen  otro  grupo. 
Dr.  (íQné  maquinarán  estos  tios? 

Rosa  Yo  tengo  un  amigo   entre  ellos. 

Dr.  ;Tú,  chiquilla! 

Leoc  Oye. 

Rosa  Si    oye.    (Ilacen    como  que  le   explican  la 

conferencia  con  Carlos). 


-  49 


Dr. 

JlJCA 


JUOA 


íBien  decia  yo  que  esa  cara! .  . . 
(toca  la    campânula)    Senhores:    O  conse- 
lho ha  determinado.  .  .    aconselhado    pela 
prudência,    reter    em  rens    ao    Doctor    e 
porlo  debaixo  guarda  do    senhor  secreta- 
rio.    Por    em  quanto  as  senhoras,  podem 
retirarse  a  suas    habitações    a    disposição 
do  General  en  chefe  (ynurmidlos),  gEh?  jOra! 
(jQué  e  isto?  O  General  en  chefe,  tomará 
sobre  sim  o  interrogatório  e  careio  dos  de 
tenidos  (miirmidlos).  \ Silencio!    Pode  reti 
rarse  o  conselho  de  guerra  (miirmullos,  ojea 
das  y  manif estaciones  eXpresivas   á   Rosa) 


(fuera  de  si) 
pellándoèé). 


:Poden  retirarse!   (salen  atro 


ESGEKA.    IX 


Jucá,  'Carlos,  Doctor,  Leocadia,  Eosa 

Doctor  Pêro  todo  esto  es  irregular,  arbitrário. 

Jucá  (aún  agitado)  ; Silencio! 

Doctor  (ap)  (jQué  bárbaro!) 

Leoc  (ap)  (jBonitos  modos!)  (alto)  jAy!  Pues  yo 

me   muero  de  hambre. 

Jucá  Llantarán    tudos    á    seu    debido    tempo. 

Ainda  nao  tocouse   á  rancho. 

Leoc  Sí,  pêro,  oiga  Vd ...    Yo  no  soy  soldado. 

Jucá  Qui,  tudo  o  mondo  e  soldado,  senhora. . . 

Por  o  momento  pode  retirarse  a  suas 
habitações. .  .  Isa  (£.a  izqnierda)  perte- 
nece  ao  Doctor.  Isa  (l.a  idem)  a  senho- 
ra. E  isa  outra,  (l.a   derecha)  a  moza. 

Eosa  jAy!  Solas...   jJamás! 

Carlos  (ap.)  (No  tengan  ustedes  cuidado). 

Leoc  Yo    no    acostumbro. . .  '  Protesto    (Carlos 

hace  como   que   las    convence). 

Eosa  (á  Carlos  ap)  (<:Me  lo  jura  Vd.?) 


50 


Leoc.  (  id  id)  ( i  Nos  lo  promete  ? ) 

Carlos  ( id  id  )  ( Si  senora  ) 

Jucá  i  ÍJué  ?   i  Que  iso  ?    (  Bosa  y  Leoc  arpZí- 

caw  ai  Doctor  ). 

Carlos  Nada . .  Les  decía  que  debían  obedecer. 

Jucá  Muito  bem. 

Doctor  Pues  bien ;  hasta    luego  ínclito  senor   de 

Tigre.  . .  . 

Jucá  Adeus,  adeus  meu  doutor. 

Leoc  Sefior    general    ( le    hace    nn    saliido    ri- 

dículo. ) 

Rosa  (á   Jaca  con    coquetería)  Hasta  Juego. . . 

Jucá  (apasionçidamenté)  \  Adeus   vida  de  minha 

vida !  ;  Abacachí  meloso  do  meu  coração  ! 
( vanse  en  las  direcciones  marcadas,  Jaca 
queda  encantado  siguiendo  cón  la  vista 
á  Bosa. 


ESCENA  X 
Jucá   y  Carlos 


Jucá  (  volviendo  en  si)   \  Senhor  segretario!  Se- 

nhor segretario;  tenho  una  grande  nece- 
sidade  de  você. 

Carlos  Ordene  mi  general. 

Jucá  j  Estou  perdidamente  inamorado  !  O  dou- 

tor curo  me  das  culebrilhas  mais  truxome 
uma  infirmidade  muito  mais  grande .... 
j  a   menina  ! 

Carlos  ( haciéndose  el  sorprendido  )    j  Como  ! 

Jucá  <j  Nao  teim  feito   atenção     d'isa  preciosi- 

dade ? 

Carlos.-  «jYo?...No    general.    Las    mujeres    no 

son  mi  fuerte. 

Jucá  ;  Mais  antao  fáltale  á  você  alguma  coisa 

dentro  o  peito !  j  Você  en  um  disgra- 
çado  ! 


51 


Cai-los 
Jucá 


Carlos 
Jucá 

Carlos 
Jucá 


Carlos 


Jucá 


Carlos 

Jucá 

Carlos 

Jucá 


Carlos 

Jucá 

Carlos 

Jucá 

Carlos 


Jucá 


Carlos 


Así  es. 

j  Coitado  !  Pois  bem,  eu  queiro  escribilhe 
uma    mísiva    que     le    carbonise    ou    co- 
ração. 
i  Cáspita  ! 

E  ninguém  como  você  me  la  pode  es- 
criber. 

j  Yo  !  (  ap  )  ( j  vaya  una  embajada  !  ) 
Sim ....  Primeiro,  na  sua  cualidade  de 
segretario,  que  le  da  dirito  pra  manipu- 
lar nos  meus  «segretos;  e  despois,  por- 
que poderá  escriberle  in  suo  idioma 
próprio. 

Si. .  .  .  pêro.  ...  es  el  caso.  .  . .  que  como 
yo  no  he  hiecho  jamás  estas  cosas ....  (  ap ) 
(jEstoy  lúcido!). 

O  seu  amigo    se    lo  roga,  e  ern  caso  de 
resistença,    o    seu    General    se  lo  ordena 
jln  duos  minutos  espero  a   misiva! 
Pêro. 
Aseintese  você  e  escribala. 

(  Ap )  ( i  Si !  j  Ya  ! Eso  es.  . .   ( alto). 

En  el   acto. 

( Diciando )  Menina  do  meu  coroçao. 

( .Rumor  dentro,  Carlos  escribe   de  prisa  ). 

áEh? 

Nada,  nada 

(Didando)  "Do  meu  coração... 
Ádelante,  adèlante. .  .    (Rumor  más  faerte). 
jOra!  (iMais  o   que  e  isto? 
(escribiendo)  Brincadeiras,   brincadeiras .  .  . 
Fírmela  Vd. .  .  .    ó  hágale  el  garabato  ese. 
Yo  mismo  se  la  llevaré. 
(firmando  torpemente)  Muito.  .  .muito  obri- 
gado! (gritos  dentro)  Mais   ^que  coisa  po- 
derá ser?  (alaridos  dentro). 
(Sorprendido)  jDiablo!  Voy  á  ver...   (Sale 
apresuradamente  por  el  foro). 


Oà 


ESCENA  XI 


D.a  Leocadia  el    Doctor,  Eosa  (todos  á  médio  vestir) 
luego  Peito  de  Ferro,  Cospe  Balas,  Mascaranhas,  etc. 

Leocadia         Pêro   ^qué  pasa? 

Doctor  ^Qué  barullo  es  este? 

Rosa  jAy!    jque    miedo!    (gritos    dentro,  entran 

despavoridos   Cospe,  Peito,   Masca,  etc.) 
Juoa  iQué  novidade  e  ista? 

Peito  jS^rá  o  inimigo! 

EsCupe  jUrna  sorpresa! 

Masca  jUma  invaçao! 

Jucá  Nao  pode  ser.    O    general   inimigo,  toma 

os  banos  no  Quareim.  .  .Con  ista  calor. .  . 
Doctor     .        Pêro   entónces-.  .  . 

(gritos  adodro) 
Leocadia  y  Rosa  (asnstadas)  jAy!  (los  revolucionários  for- 

man  grupo  anonadados) 
Jucá  As  senhoras  poderiam  ir  á  ver.  .  . 

Leocadia  y  Rosa  jNosotras! 
Ma neco  (entrando)    jSeor    Greneral!   jSeor  General! 

Os  rapaces  da  Escolta    nao    poden    desa- 

pegarse!!!! 
Lecc.  y  Rosa  \ 
Doctor  ) 

Jucá  y  companeros  ;Que  e  o  que   dice! 


Como! 


Carlos 


Jucá 

Cospe 
Peito 

Jucá 


(entra  riéndosé)  ;Já,  já,  já  (ante  esta  mani- 
festaciôn  de  seguridad  de  Carlos,  los  Jefes  se 
dan  aire  de  vnlienies) 

Bali!  bah!  bah!   [Brincadeiras  dos  rapaces! 
jQunin  tein  meidu  distas  coisas! 
Ninguém!  (escupe  uria  bala.) 
jEu!   (se  go!pea  el  pecho  y  suenan  los  pla- 
tillos)  jBah! 

(senalando  ai  Doctor  y  las  senoras)  Veian, 
veían  os  castiçaos,  como  treman  ain- 
da. .  .   (gritos  dentro)  (asustado)  jMais  que 


53 


diabo  e  iso!  Carlos  que  en  Unto  habrá  en- 
tregado con  su  correspondiente  pantomima 
la  carta  á  Rosa,  comentem  doía  alegremente 
en  el  grupo  de  Leoc.  Dr  etc.  etc  ,  d  ice. 

Carlos  Pues  es  el  caso  que  ios  soldados  atraídos 

por  la  curiosidad,  cogieron  la  maquina 
eléctrica  dei  doctor,  deseuvolvieron  sus 
cordones,  probaron  Uuos  cuautos  el  cos 
quilleo  de  una  primera  sacudida  floja, 
luego  hicieroh  cadena,  alguien  toco  el 
resorte  de  las  comentes,  dáudoles  mayor 
intensidad,  y  ahí  los  tiene  Vd.  r^torciéndo 
se,  haciendo  muecas  de  dojor,  y  dando 
alaridos  (ríen  todos  menos  los  JefèP)  (gritos 
dentro). 

Jucá  Mais  eu  nao  podo  sopovbar  i*a.  .  .  . 

jDoutor!  Querido  Doutor!  Você  pode  li- 
berar á  esos  infélices, 

Doctor  Si  senor,  pêro  con  una  condicion. 

Jucá  (iCual? 

Doctor  De  dejarnos  á  nosotros  tambien  libres. 

Jucá  Mais!  (mira  enternecido  á  Rota) 

gritos  dentro)  (Está  bem  ) 

Doctor  Voy  entoaces.     (  Váse  y  vuehe  en  seguida.) 

Jucá  (á    sus   parciales)    (ap.)     (O    que    e    os 

velhos  poderam   marcharse,   mais  á  mini 
na...     ista    está    inamorada    de    mim    ó 
ficará .  .  .    estou  seguro  que  ficará  ) 

Doctor  (entrando)  General,  ya  estan  libres  sus  sol- 

dados, pêro  nosotros  tambien.  .  .  . 

Jucá  Está  bem,  maL  á   minina... 

Rosa  (con    coquetería)  Espero    General  que  Vd. 

me    cumpla  lo    prometido  en    esta  carta. 

Jucá  Con  tudo  o  meu  coração. 

Rosa  ^De  veras? 

Jucá  Sim.   jEis  a  minha  mao! 

Rosa  Un  momento.  La  carta  dice  así  léala  Vd. 

papá. 


54 


De. 


Cabo 

Jucá 
Todos 

JUCA 

Cabo 


Todos 

Cabo 

Jucá 


Todos 
Jucá 


(byendo)  "Salvo  conduto  para  transitare 
en  liberdade  por  tudo  o  mondo,  e  as  suas 
chacras,  ao  senor  Doutor  Floripon,  sua 
mulher,  sua  filha,  e  suo  segretario." 
(entrando)  jSeor  general!  Seor  general!  O! 
inimigo!  jO  inimigo! 
jOra  diabo! 

•Mais  como!  ; Jesus!  (Qran  confusion) 
;Mais  você  viu? .  .  . 


Sim  seaiiúi\    Su  tenho  visto!   Yian  á  gran 
galope,  con  suas   lanzas  con  as  bandero- 
las  ainetralhadoras,  canhões. 
jTerribels!  jTerribels! 
jDiabo!  ; Diabo!  (Rumor  dentro). 
jYa  chegan! 

{Valentes!    Esta  ves  es  verdade.    Nao   se 
trata  ya  de   brincadeiras.  A  bregar  como 
bravos! 
Vamos! 

Pra  morire  nao  se  necesita  gran  compa- 
nhia. jÂdiante!  (ai  salir  ilegan  hasta  la 
■puerta  dei  foro,  y  retrocedeu  formando  grupo 
con  las  espadas  desenvainadas  y  en  actitud 
amenazadora) 

Entra  el  coro  que  lo  compone  un  grupo  de  ingenieros  inglese9 
vestidos  de  dril  y  con  casco  Manco  en  la  cábeza.  Traen  jalones 
con  banderillas,  teodolitos,  cadenas  y  otros  útiles  de  mensura  y 
demarcación  topográfica. 

Shaw  Siniores,  buenas  dias. 

Doctor,  (reconociénaolo)  jMister  Shaw! 

Shaw  jOh  doctor!  Good  by! 

Jucá  jMas! 

Shaw  G-ood  by,  good  by,  siniouras    milicas. 

Mas  qui  jacen  así  ^tiran  la  sabia? 
Doctor  Si,  si.  .  .  Un  simulacro.  .  . 

Shaw  Y  ^osté    doctor? 

Doctoa  Yo  herborizaba,    herborizaba . . .   y  Ydes? 

Shaw  Nousotras  viniendo  trazar  una  ferrecarril 

en  el  frontera  de  este  jermoso    pais,  por 


-  55  - 

ver  si  el  locomotore  consluve  estas  vie- 
cas  peleas  entre  jennanos. 

Doctor  jBravo  mister  Shaw!  ^Ha  oído  "Vd.  gene- 

ral? Este  es  el  ejército  que  tiene  que 
vencer  á  todos  los  ejércitos  (envainan  los 
sables)  y  concluir  con  todas  estas  ridicu- 
leces  anacrónicas,  en  un  país  hermoso, 
rico,  y  grande.  La  República  Argentina, 
asi  venció  á  su  tradicional  caudillaje,  y 
arrolló  á  la  barbárie  hasta  los  confines 
dei  desierto!  (toma  Mi  jalon).  Estas  son  las 
lanzas,  ( pone  un  teodolito )  estas  las  ame- 
tralladoras  de  la  civilizacion!  La  Repú- 
blica Brasilera  tiene  glorias  que  r espe- 
tar, y  la  sangre  de  sus  hijos  no  debe  de 
ser  vertida  en  contiendas  estériles. 
j  Vivan  los  Estados  Unidos  dei  Brasil, 
libres,  fuertes  y  civilizados. 

Todos  \  Yivan ! 

Juoa  (entusiasmado).  Eu  so  brasileiro  antes  que 

todo.  Podo  ser  un  homen  oscuro,  mais 
sento  amor  da  pátria  dentro  de  o  meo 
peito,  como  o  primeiro.  Deixemos  á  um 
lado  as  brincadeiras. 

Ilustrísimo    senor  Shaw:  eu  queiro  ser  o 
primeiro  que  de  a  guardiã  d'honor  á  sua 
empresa  de   civilisaçao. 
Você  e  meu  general,    eu    so  o    seu    sol- 
dado. 

Doctor  j  Vivan!  (la  orquesta  toca  elJiimno,  todos  se 

descubren,  caé  el  telon) 


Nota — Igual  exactamente  ai  libreto  por  el  cual  se 
represento  la  obra  en  el  Teatro  de  la  Zarzuela  de 
Buenos  Aires,  y  de  cuya  edición  queda  un  ejemplar 
depositado  en  la  imprenta  editora. 


CARTA  DEL  SENOR  N.  GRANADA 

Autor  de  este  jug-uete  cómico  lírico,  al  senor  Quin- 
tino   BOCAYUVA,    DIRECTOR     DE    u  O    PaÍZ  "    DE    BjO    DE 

Janeiro. 

Dada  á  la  publicidad  eu  momentos  de  llevar  á  la 
prensa  .esta  2.a  edieión  d^l  "  Juca-Tigre  ",  la  carta  que 
el  senor  Granada,  autor  de  la  tan  sonada  obra,  dirije 
al  senor  Bocayuva,  su  amigo,  sobre  los  antecedentes 
de  este  libreto,  y  los  acontecimientos  suscitados  por  su 
recuerdo,  después  de  dos  anos  eo  Rio  de  Janeiro,  no 
hemos  podido  sustraernos  al  deseo  de  msertarla  en  este 
libro,  por  creerla  absolutamente  pertinente  y  de  per- 
fecta  oportuuidad,  con  respecto  al  trabajo  escénico  que 
le  dá  títuio  y  motivo. 

Pretendemos  a«í  mismo  propagar  de  una  manera 
más  amplia  y  eficaz  ese  bien  escrito  y  mejor  pensado 
documento,  que  estamos  seguros  será  leído  con  placer 
por  todos  los  que  adquieran  un  ejemplar  de  la  pre- 
sente edieión.  , 

Montevideo,  Júlio  30  de  1896. 

Sefíor  Quintino  Bocayuva  Director  de   u  O  Pais ",    Bio 
de  Janeiro. 

Estimado  amigo  : 

Creo  que  llpgará  sin  dificultad  esta  carta  á  sus  ma- 
nos, sin  que  tenga  que  intervenir  la  prensa,  la  fuerza 
pública,  y  la  diplomacia,  en  favor  de  las  garantias  que 
patrocinan  la  libre   circulación  de  la  correspondência. 

Afortunadamente,  va  mi  pensamiento  hasta  Vd.  pro- 
tejido  por  esa  deleznable  pêro  sagrada  envoltura  de 
papel,  que  será  Vd.    <s\  único  en  romper,  para    encon- 


-  58  - 

trarse  cara  á  cara  con  las  letras  de  este,  su  viejo  amigo, 
introducido  intelectual  y  furtivamente  hasta  su  gabi- 
nete en  el  centro  de  esa  gran  metrópolif  á  la  que  se 
han  empeíiado  en  empequenecer  á  los  ojos  extraiàos, 
algunos  de  sus  intransijentes  y   mal  aconsejados  hijos. 

Seguro  de  mi  inmunidad  desde  lejos  amenazada,  y 
tranquilo  y  sereno  ante  la  presencia  y  en  el  hogar  dei 
ilustre  intelectual,  dei  noble  patricio,  y  dei  afectuoso 
amigo,  entablo.  con  él  mi  plática  íntima  y  sincera,  sin- 
tiéndome  dichoso  de  hacerlo,  con  la  ilusión  de  que  me 
encuentro  vis-á-vis  á  su  simpática  persona,  en  el  cen- 
tro de  la  romântica  ciudad  que  confinan  las  altas  y 
boscajosas  serranias,  besan  las  aguas  azules  de  su 
esplêndida  bahía,  abanican  las  palmeras,  y  sahuman 
los  azahares. 

Sé  que  una  obra  mia  teatral,  nacida  en  un  momento 
de  bullicioso  buen  humor,  poço  meditada  tal  vez,  pêro 
sin  híei  ni  malquerencia  para  ese  hermoso  pais,  y  mu  • 
cho  menos  para  las  personalidades  notables  que  tanto 
brillo  y  tanta  honra  le  han  dado,  fuera  y  dentro  de 
sus  fronteras,  ha  puesto  mi  nombre  ahi  en  el  Índice 
de  las  patrióticas  indignaciones,  alcanzando  esta  con- 
dena, levantada  por  las  exejeraciones  dei  vehemente  ca- 
rácter nativo  á  las  eminências  de  los  grandes  aná- 
temas nacionales,  á  gentes  estranas  á  la  inspiración  y 
factura  de  esta  malhadada  obra,  y  hasta  á  inocentes 
dei  crimen  de  haber  aceptado  escenicamente  algunas 
de  sus  cómicas  personiíicaciones. 

Mientras  la  nota  de  agravios  se  ha  circunscrito  por 
parte  de  los  presuntos  ofendidos  á  vibrar  sus  ódios 
sobre  mi  humilde  persona,  no  he  dicho  una  palabra, 
sabiendo  por  esperiencia  cuan  difícil  es  defenderse  y 
convencer  explicando  intenciones  y  manifestando  ante- 
cedentes y  razones  de  órden  moral,  á  los  que  se  lan- 
zan  en  brazos  de  la  violência,  movida  el  alma  por 
pasiones,  que,  no  porque  sean  de  orígen  nobilísimo  y 
generoso,  dejen  de  ser  pasiones,  y  como  tales  ciegas 
irreflexivas  y   vehementes. 


-  -   59  - 

Pêro  llega  hasta  mi  lo  acaecido  en  esa  grande  y 
civilizada  capital,  con  los  artistas  de  la  Compania 
Pastor  en  su  último  viaje  de  este  mes  de  Júlio,,  y  en- 
tristecido por  la  participación  indirecta,  aunque  principal 
que  se  me  ha  querido  dar .  en  esos  desagradables  acon- 
tecimientos,  rompo  mi  hasta  ahora  meditado  silencio, 
dirigiéadome  á  Vd.,  uno  de  los  hombres  de  más  clara 
inteligência,  de  más  altas  condiciones  de  carácter,  da 
más  noble  corazón,  de  su  tierra,  invocando  los  ante- 
cedentes de  nuestra  vieja  amistad,  y  el  respefco  y 
carino  mútuos  conque  por  muchos  anos  hemos  carac- 
terizado estos  para  mi  honrosos  vínculos,  para  decirle 
á  Vd.  algo,  que  no  habria  dicho  jamás  á  nadie,  ni 
aún  bajo  la  angustia  de  las  más  enérgicas  presiones 
personales. 

Mi  posición  actual,  como  la  que  he  ocupado  siempre, 
y  en  la  que  usted  me  ha  conocido  desde  que  por  pri~ 
mera  vez  nos  estrechamos  la  mano;  las  condiciones  de 
carácter  que  creo  Vd.  me  reconoce,  no  dán  lugar  á 
falsas  interpretaciones  sobre  el  propósito  y  sentido  de 
esta   carta. 

No  tengo  nada  que  esperar,  ni  de  Vd.,  ni  de  su 
país,  ni  de  sus  compatriotas. 

He  llegado  á  esa  edad,  en  qae  las  aspiraciones  se 
reconcentran  en  el  hogar,  cuartel  de  invierno  caliente 
y  afectuoso,  en  el  que  se  repliega  el  espíritu  (  j  de- 
masiado tarde  tal  vez ! )  despuós  de  los  rudos  com- 
bates librados  en  la  edad  juvenil,  en  pró  de  ideales 
cuya  tradición  recibimos  de  nuestros  padres,  y  mo- 
rimos  generalmente  dejándoselos  aún  en  lote  mitoló- 
gico á  nuestros   hijos. 

Mis  relaciones  exteriores,  se  circunscriben  ai  circulo 
carinoso  de  mis  amigos,  y  uu  poço  mas  allá,  en  ese 
país  en  el  que  todos  los  que  soíiamos,  tenemos  un 
enviado  extraordinário  alado;  país  en  el  que  brillan  con 
luz  sideral,  ai  lado  de  las  grandes  y  luminosas  páginas 
de  la  historia,  el  nombre  de  sus  héroes,  el  de  sus  can- 
tores, y  el  de  todos  los  que  inmortalizaron  sus  própios 


-  60  - 

nombres  O  los  agenos  cori  las  creaciones  divinas  de 
sus  hechos  ó  de  su  intelecto,  las  gratas  idealizaciones 
dei  arte,  de  la  poesia,  de  las  buenas  y  nobles  letras, 
por  íin,  culto  ferviente  de  todos  los  que  creemos  haber 
venido  á  este  mundo,  no  tan  solo  para  enriquecer  co  n 
los  despojos  de  la  matéria,  su  tierra  próvida  y  ge- 
nerosa. 

I  Porque  rara  combinación  de  circunstancias,  vivien- 
do  como  vivo,  y  pensando  como  pienso,  he  venido  en 
un  momento  de  impremeditada  lijereza,  á  herir  la  ex- 
trasensible  susceptibílidad  de  sus  compatriotas,  levan- 
tando en  el  ânimo,  aúa  de  los  que  piensan  y  racioei- 
nan  (lo  digo  por  usted),  cuando  menos  un  sentimiento 
de  reproche  tácito,  aunque  para  mi  dolorosamente  ex- 
presado  ? 

I  Qaé  antecedentes  y  razones,  promovieron  en  mi  la 
idea    de   escribir  esa  obra  teatral  ? 

I  Un  motivo  político  ? 

No. 

Coníieso  á  usted,  que  viviendo,  como  quien  dice, 
pared  de  por  médio  con  esa  República,  á  la  hora  de 
esta,  aun  no  me  doy  cuenta  exacta  de  los  móviles,  las 
razones,  las    miras  y    los  propósitos    de  la  revolución. 

No  sé  que  era  lo  que  querian  y  porque  se  mataban. 

Bien  está,  que  tengo  entendido  que  muchos  han 
muerto  en  ella,  llevando  á  la  tumba  esta  misma  igno- 
rância. 

Personalmente,  pues,  no  tenía  rencores  que  desaho- 
gar,  ni  agravius  que  vengar. 

Adernas,  no  está  en  mi  carácter,  ni  entra  en  mis 
convicciones,  desahogarme  ni  vengarme  de  esa  manera. 

Dejemos  pués  este  punto  de  mi  auto-interrogatorio 
y  pasemos  á    otro. 

g  Antipatia  nacional  ? 

No   comprendo    ese  salvajismo. 

Me  considero  un  hombre  bastante  moderno,  para 
no  reconocer  en  el  mundo  mas  que  dos  condiciones  en 
los   hombres,  que  pueden  relevar  en    mi  ânimo  mayo- 


-  61  - 

res   ó    menores   simpatias :    los   inteligentes,   y  los  que 
no  lo    son. 

Todas  las  dernás  calidades  y  defectos,  tienthi  en  mi 
alma  dos  registros:  el  de  la  admiracion,  y  el  de  la 
benevolência. 

Querer  mal  á  un  ser  humano  porque  ha  nacido  bajo 
tal  zona,  en  tal  ó  cual  longitud  y  latitud  equatorial, 
me  parece  la  mas    bestial  de  las  bestialidades. 

Cuando  yo  veo  entampadas  estas  palabras,  que  ahí 
tienen  la  mania  de  repetirias  mucho:  por  ódio  á  nues- 
tro  país!  me  creo  transportado  á  épocas  prehistóricas, 
y  me  parece  ver  caér,  como  por  arte  de  m%ia,  el 
grandioso  palácio  de  nuestra  tan  costosa  civilización, 
dejando  en  su  lugar  la  mancha  pavorosa  dei  oscuran- 
tismo. 

No  ha  podido,  pues,  ser  tampoco  ese  el  móvil  de  mi 
gran  pecado  literário. 

^Tendências  de  mezquino  lucro,  halagando  bajas  y 
rastreras  pasiones,  para  explotarlas  en  favor  ds  necesi- 
dades  más  ó  menos  legítimas? 

Usted  mejor  que  nadie  conoce  estas  tierras,  mi 
estimado  amigo,  y  sabe  por  experiência  que  no  son 
las  letras  (no  hablo  de  las  de  cambio)  las  que  sacarán 
jamás  de  apuro,  ni  darán  de  comer  á  los  que  tengan 
la  inocência  de  confiar  en  ellas  como  en  el  único 
médio  de  subsistência. 

Si  la  obra  á  que  aludo,  aún  siendo  representada 
una  sola  vez,  y  á  pesar  de  su  verdadera  insignificân- 
cia, rompió  la  ley  general  de  la  indefereucia  y  apatia 
en  la  demanda  comerciai  de  los  trabajos  literários,  fué 
debido  á  la  propaganda  que  ustedes  mismos  hicieron 
sobre  ella,  dándole  el  valor  de  la  curiosidad,  ya  que 
no  tenía  ninguno   por  sus  propios  méritos. 

Planteada,  pues,  la  cuestión  en  este  terreno,  y  que- 
dando sentado  que  no  fueron  ni  la  pasión  política,  ni 
la  antipatia  nacional,  ni  una  venganza  personal,  ni  la 
idea  de  lucro,  los  móviles  que  promovieron  en  mi  la 
de    escribir  esa  comedia,  queda   tambien  la    verdadera 


-  62  - 

incógnita  por  deecubrirse,  y  eso  es  lo  que  voy  á  hacer 
ante  usted,  con  toda  ia  sincaridad  de  mi  alma,  de  una 
manera  franca  y  expontânea,  pues  ni  usted  me  ha 
pedido  esta  confidencia,  ni  nadie  me  obliga  á  hacerla  . 

Se  la  ofrezco  á  Yd.  en  holocausto  á  nuestra  antigua 
amistad  jque  yo  tengo  en  tanto!  -En  desagravio  de 
cualquier  remota  idea  de  ofensa  qne  Vd.  pudiera  ha- 
ber  encontrado  en  mi  obra  hácia  su  pátria,  que  honro 
y  estimo,  como  pretendo  que  sea  honrada  y  estima- 
da la  mia  ;  en  satisfacción  á  cualquier  herida  por  leve 
que  fuera,  inferida  por  la  lígereza  de  mi  festiva  musa 
á  la  delicada  suceptibilidad  de  sus  ideales  cívicos. 

Qaiero  adernas  que  alcance  esta  mi  ofrenda  á  todos  los 
que  alguna  vez  me  distinguieron  ahí  con  el  dulce 
titulo  do  amigo,  y  por  íin,  á  todos  los  ciudadanos  bra- 
sileros  de  recto  y  elevado  raciocínio,  de  alma  honrada 
y  noble  corazón,  que  no  son  poços  en  esa  tierra,  en  la 
que  calienta  el  sol  y  exalta  hasta  las  mas  elevadas 
manifestaciones,  ai  lado  de  las  vehementes  y  vio- 
lentas pasiones,  las  grandes  y  profundas  virtudes, 
los  nobles  y  generosos   instintos. 

Mi  libreto  nació  en  médio  de  una  de  esas  alegres 
expansiones  festivas,  en  que  la  inspiración  se  sembili- 
za,  por  decirlo  así,  para  recibir  la  impresión  fácil  y 
expontânea  de  las  notas  cómicas  ó  ridículas. 

No  era  aún  el  momento  álgido  de  la  revolución 
riograndense,  ni  habían  acaecido  los  últimos  sucesos 
que  verdaderamente  la  dramatizaron. 

Recibíamos  los  diários  de  Rio,  entre  ofros  el  suyo  mis- 
mo,  O  Paiz,  si  mal  no  recuerdo,  los  cuales  traían  diaria- 
mente artículos  y  correspondências  dei  teatro  de  la 
revolución,  en  los  que  predominaba  la  nota  festiva  y 
epigramática. 

A  alguien  se  le  ocurrió,  leyendo  los  nombres  con  que 
amenizaban  las  alegres  descripciones  bélicas  hechas 
por  los  corresponsales  de  los  diários  fluminenses,  y 
ampliadas  por  estos  con  sabrosísimos  comentarias,  que 
aquello  podría  dar  tema  para  una  divertida  obra 
teatral. 


Yo  fui  el  designado  para  escribirla. 

Un  nombre  de  aqui,  un  hecho  de  allá,  una  oeurren- 
cia  sugestionada  por  aq~el,  un  chiste  apunikdo  por  el 
de  más  allá,  la  obra  se  escribió  y  usted  sabe  el  resto. 

Declaro  con  la  franqueza  propia  de  mi  carácter,  y 
ageno  á  toda  presión.de  ânimo,  que  hasta  despues  de 
su  representación,  que  más  que  por  las  protestas  de 
sus  connacionales  que  fueron  poças  ó  nulas,  por  un 
incidente  de  carácter  político  acaecido  una  vez  termi- 
nado todo  en  el  vestíbulo  dei  teatro,  fué  puesta  en  el 
índice  policial,  prohibiéndose  autoritariamente  su  re- 
petición  para  la  noche  siguiente,  como  ya  estaba  anun- 
ciada, declaro,  repito,  que,  ni  á  mi,  ni  á  mis  amigos, 
ni  ai  seíior  Pastor  á  quien  jamás  oí  producirse  con 
ódio  ni  ojeriza  hácia  el  Brasil,  como  se  ha  dicho 
calumniosamente,  se  nos  habia  ocurrido  la  idea  de 
que  aquel  juguete  bufo  podría  ser  tomado  por  nadie 
como  una  agresión  á  esa  gran  república  á  sus  iusti- 
tuciones,  á  sus  tradiciones,  á  sus  glorias,  á  sus  eminen 
tes  hombres  públicos,  universalmente  conocidos  y  esti- 
mados. 

Hasta  entonces  me  había  hecho  muchas  veces  esta 
pregunta  y  esta  suposición,  perfectamente   lógicas  : 

l  Qaienes  son  Jucá -Tigre,  Cospe  balas,  Peito  de 
Ferro,  Mascaranhas,  Sopra  canhões,  etc.,  con  respecto 
á  la.  entidad  política,  social,  militar,  de  los  Estados 
Unidos  dei  Brasil  ? 

Nadie. 

Menos  que  nadie,  personalidades  (si  es  que  han  exis- 
tido jamás,  porque  aun  estoy  en  la  duda  de  que  no 
sean  absolutamente  imaginativas,  como  lo  creia  enton- 
ces), personalidades,  decia,  ridiculamente  romancescas, 
como  Potrillo,  Minuet,  Penacho,  y  otros  de  la  Repú- 
blica Argentina,  donde  á  la  sazón  me  hallaba,  y  mil 
y  mil  de  otros  paises.  Intemperantes  como  los  nues- 
iros  en  la  hipérbole,  imaginativos  en  el  lenguaje,  auto- 
sugestivos  en  matéria  de  proezas  fantasticamente  sona- 
das,  y  que  luego  incorporan  como  efectivas  a    ia  foja 


-  64  - 

de  servicios  de  sus  hechos  verdaderos  ;  pintorescos  eu 
su  indumentária  personal,  apasionados  por  las  armas 
exóticas  y  terl-orífleas,  con  las  cuales  coavierten  su 
cuerpo  en  una  verdadera  panóplia  ambulante. 

Pensaba  entonces,  y  sigo  pensando  aún,  que  el 
hombre  que  por  cualquier  razón  abandona  su  honrado 
y  modesto  nombre:  aquel  con  que  tierna  y  carinosa- 
mente  sus  padres  lo  designaron  en  esta  abigarrada 
colección  humana,  en  la  pila  bautismal,  cambiándolo 
per  nombres  de  animales  ó  cosas  más  ó  menos  espe- 
luznautes,  con  el  objeto  de  meter  miedo  á  la  huma- 
nidad,  se  ha  puesto  él  mismo,  ai  endo  ar  ese  supremo 
ridículo,  fuera  de  los  respetos  que  preconiza  y  sos- 
tiene  ia  ley  social  con  respecto  p»  sus  miembros  co- 
rrectos y  sensatos,  ofreciéudose,  por  el  contrario,  ai 
epigrama,  á  la  sátira,  a  la  caricatura,  sm  poder  que- 
jarse  de  que  usen  los  demás  para  con  él  de  estas 
alegres  y  á  veces  mortificantes  armas,  toda  vez  que 
no  ha  tenido  compasión  cie  si  mismo  para  ridiculizarse 
públira  y  ostensiblemente 

Pensaba  enton-es  y  sigo  pensando  aún,  porque 
apoyo  mi  opinión  eu  las  gloriosas  tradiciones  clásicas 
de  la  literatura  universal,  que  el  teatro,  tiene  por 
principal  objto  corregir  deleitando:  ridendo  castigat 
mores,  y  que  no  se  siive  ai  pensamiento  mundial  de 
ia  (.ivilización.  dei  que  cada  escritor  por  ínfimo  que 
sea  es  un  sjldado,  halagando,  cuando  no  patrocinando 
é  insinuando  vícios  y  detectos,  por  dejadéz  ó  por 
cobardia. 

Daudet  lo  penso  así  con  respecto  á  su  própia 
pátria,  escribiendo  las  inmor tales  paginas  de  sa  Tarta- 
rin,  que  hau  servido  más  á  la  educación  dei  carácter 
meridional,  que  todas  las  fantásticas,  tiernas  y  dulces 
melopeas,  ó  las  altisonantes  endechas  de  Mery  ó  de 
Mistral. 

Cito  este  ejemplo,  por  ser  reciente  y  nada  más, 
porque  desde  los  tiempos  más  remotos  de  la  literatura 
y  dei  arte   escéuico,    desde    Eurípides  con  su  inmortal 


-  65  — 

é  inimitable  Cyclope,  hasta  nuestros  dias,  la  literatura 
teatral  que  há  dejad<»  una  verdadera  huella  como 
factor  en  el  triunfo  de  la  oivilizición  de  que  hoy  tanto 
nos  envanecemos  ha  sido  aquella  que  ha  esgrimido 
la  fusta  dei  ridículo,  que  es  el  que  mas  directa  y 
energicamente  impresiona  el  ânimo  de  los  humanos, 
como  nos  lo  está  demostrando  ahora  mismo,  la  mo- 
destísima  y  mal  pergenada  farsa  cómica  que  dá  lugar 
á  estas  letras      i_y 

En  ella,  no  hallará  usted  una  sola  palabra,  una  sola 
insinuación.  una  sola  reruotísima  alusión  á  la  entidad 
mornl,  social  ó  política  dei  Brasil 

Todo  lo  contrario  :  su  tinal  es  una  apoteósis  á  esa 
nacióu,  esposando  el  iltimo  cuadro  la  verdadera  filo- 
sofia de  la  obra,  concebida  en  estos  términos,  que 
qniero  transcribir,  para  terminar  dignamente  esta  mi 
larga  carta. 

Diee  el  ingeniero  Mv.  Suhaw  :  —  Nosotros  venimos 
á  trazar  un  ferro  carril  eu  la  frontera  de  este  hermoso 
país,  para  ver  si  la  locomotora  concluye  estas  viejas 
peleas  entre  hermanos. 

Doctor.     ;  Bravo   miscer    Schaw!     ^Ha    oido  usted  mi 
1    general  ?  Este  es  el  ejército  que  tiene  que  vencer 
á  todos  los  ejércitos   (  envainan  los  sables )  y  con- 
cluir con  todas    estas    ridiculeces    anacrónicas,  en 
un  país  hermoso,  rico  y  grande. 
La  República  Argentina,  así    venció    á    su   tradicional 
caudillaje,  y  arrolló  á  Ia  barbárie  hasta  los  confi- 
nes dei    desierto!    (toma  un  jalón).     Estas    son  las 
lanzas    (pone  un  teodolito)    estas    son   las  ametra- 
lladoras  de  la  civilización! 
La  República  Brasilera  tiene    glorias  que    respetar,    y 
la  sangre  de  sus  hijos  no   debe  de  ser  vertida  en 
contiendas  estóril^s. 
jVivaa  los  Estados  Unidos  dei  Brasil,  libres,  fuertes  y 

civiiizados! 
Todos  j  Vi  vau! 
Jucá.  (entusiasmado)  Yo    soy  brasilero  antes  que  todo. 


Puedo  ser  uri  hombre  oscuro;  pêro  sienfco  el  amor 
de  Ia  pátria  dentro  de  mi  pecho,  como  el  primero. 
DejemoL  las  bromas  á  un  lado.  SefLor  Schaw,  yo 
quiero  ser  el  primero  que  dé  guardiã  de  honor  á 
su  empresa  civilizadora. 

Doctor.  jVivan  los  Estados  Unidos  dei  Brasil,  fuertes 
y  civilizados! 

Todos.  jVivan! 

(La  orquesta,  toca  el  Himno  Brasilero,  todos 
se  descubren,  y  cae  el  telon) 

Si  Vd.,  si  mis  amigos  do  ahí,  si  mis  furiosos  detracto- 
res brasileros,  no  se  descubren  y  gritan  jviva!  ai  final 
de  mi  comedia,  no  son  patriotas,  no  esp^erimentan 
verdaderamente  ese  sentimiento,  en  consonância  con 
los  modernos  triunfos  dei   progreso  actual! 

Lastimado  su  amor  própio  por  el  ridículo  que  pueda 
caer  sobre  sus  pintorescos  caudillos,  cierran  los  ojos 
á  la  moral  que  sarje  de  la  obra  y  que  levanta  hácia 
lo  alto  el  nombre  brasilero,  desligándolo  de  esas  bas- 
tardas y  bajas  personificaciónes  que  pudieran  daíiarlo,  y 
las  cuales  quedan  anonadadas  en  la  oscurídad,  por  la 
critica  risuena,  pêro  severa.  % 

Tengo  para  concluir  que  decir  una  palabra  sobre 
la  mistificación  que  se  ha  querido  hacer  sobre  el 
ejército,  presuntivamente  involucrado  en  las  escenas  de 
mi  obra. 

£  Quién  ha  mentado  para   nada    en    ella  ai  Ejército 
Brasilero? 

Eatiendo  por  Ejército,  á  los  militares  leales  y  hones- 
tos que  forman  los  cuerpos  de  líaea  de  la  nación,  y 
que  han  mantenido  siempre  con  sus  bayonetas  el 
principio  soberano  de  la  autoridad  y  de  las  leyes. 

A  ese  lo  conozco  desde  largos  anos,  y  más  de  una 
vez  he  narrado  sus  gloriai,  ai  ocuparme  de  las  jorna- 
das dei  Paraguay,  en  las  que  tuve  el  honor  de  figurar 
como  humilde   soldado. 

Dígales  Vd.  mi  amigo  (está  obligado  á  ello  como 
patriota  y  como  tribuno)  á  los  jóvenes  cadetes  de  esa 


1    -  67  - 

Escuela  Militar,  que  no  es  comendo  artistas  inocentes 
é  inermes  por  las  calles  de  E.ío,  que  se  llega  á  la  alta 
investidura  de  guardianes  armados  de  ^a  honra  y  el 
decoro  nacional,  y  que  sus  padres,  mis  companeros  de 
armas  en  el  Paraguay,  no  fué  así  como  conquistaron 
las  gloriosas  condecoraciones  que  ostentaa  con  orgullo 
sobre  el  pechOj  como  yo  las  guardo  con  veneracióa  en 
el  cofre  de  mis  recuerdos,  único  tesoro  de  mi  honesta 
pobreza.    ^ 

Y  digales  á  los  jóvenes  estudiantes  de  esaUniver- 
sídad,  que  si  antes  de  adquirir  la  honrosa  laurea,  ya 
empiezan  por  desconocer  el  derecho  de  opinar,  la 
libertai  de  escribir  su  pensamieato  en  la  forma  y 
modo  que  craa  cada  uno  más  conveniente  sobre  cosas 
que  no  atacan  la  moral,  las  bueuas  costumbres,  y 
sobre  todo,  el  alto  sentimiento  de  la  nacionalidad;  que 
si  se  mezclan  en  asonadas  para  arrojar  de  sus  playas 
á  extrangeros  indefensos,  reos  dei  delito  de  ser  contrata- 
dos por  un  hombre  que  se  le  ocurrió  un  dia  repre- 
sentar una  obra  en  que  se  criticaban  ridiculeces  más 
ó  menos  típicas  de  ese  país,  vale  más  que  empiecen 
por  quemar  sus  propios  libros,  entre  cuyos  clásicos 
enconfcrarán  las  ardientes  y  tremendas  catílinarias,  y 
los  aun  resonantes   acentos  de  Tácito  y  Juvenal. 

No  quisiera  que  esta  larga  y  pesada  carta,  ahondára 
en  Vd.,  más  y  más,  por  lo  estéril  y  desabrida,  el 
sentimiento  de  despego  que  desde  lejos  siento  esperi- 
menta  Vd.  desde  el  dia  fatal,  por  nuestra  vieja  amistad. 
Si  fuera  así,  le  rogaria  la  eliminara  por  completo, 
haciendo  con  ella  un  auto  de  fé,  junto  con  el  m  il na- 
dado Juca-Tigre  ( el  mio,  se  entíende  )  á  ver  si  así,  y 
despues  de  aventar  sus  cenizas  á  los  cuatro  vientos,  y 
pronunciar  el  mas  terrible  de  los  conjuros  sobre  su 
memoria,  me  estrechaba  usted  como  antes  la  mano 
de  amigo  que  le  tiendo  á  traves  de  la  distancia. 

NiCOLÁS    GrRANADA.